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No hay Navidad cuando hace falta todo


El Panamá América

Se acerca la Navidad. Epoca en la que nos metemos a las tiendas a comprar regalos para nuestros seres queridos y comenzamos a planificar la cena de Noche Buena y del Año Nuevo.
Pero muchos ni siquiera se imaginan, que existen familias para las que esta época no es de compras y adornos, ya que no tienen un pedazo de pan para comer, y mucho menos una vivienda digna donde vivir.
Visitamos la comunidad de Bajo Grande, ubicada en El Copé de La Pintada, en la provincia de Coclé. Este es un lugar con bonito paisaje y un clima fresco, pero allí en medio de tanta belleza natural, encontramos un pequeño rancho construido con viejos horcones, sin paredes y techo de pencas.
Adentro del rancho hay un jorón que sirve de dormitorio a 10 personas, entre niños y adultos.
En ese pequeño espacio apenas cubierto de las inclemencias atmosféricas, vive la familia de Juan González y Rita Aurora González, integrada por 8 hijos y están a la espera del noveno; además, de su pequeño nieto de apenas unos meses de nacido.

UNA TRISTE SITUACION
Entristecidos y con un nudo en la garganta ante tanta miseria, entrevistamos a la señora Rita y le preguntamos, ¿por qué no ha solicitado una operación para no tener más hijos, porque su condición económica no le permite darles una vida más cómoda?
Ella nos contestó: "no les voy a pegar mentiras, no hemos hecho la solicitud porque, la situación está dura y uno no tiene a quién recurrir para tener una guía y para esto se necesita un par de buenos reales...".
Le preguntamos, ¿cómo hace para alimentar a tantos hijos? -al mismo tiempo pensábamos cómo ayudarlos y nuestras ideas van surgiendo, en busca de alguna manera de ayudarlos-, pero la señora Rita interrumpe nuestro pensamiento al decirnos que lo que ella más desea es tener una buena alimentación para los niños y tener una vivienda mejor.

 
EL PROBLEMA
Rita señala que cuando llueve con viento se les moja todo, pero si llueve sin brisa, sólo se le moja el piso de tierra.
"Cuando llueve con viento, subimos a los niños al jorón y uno se queda por ahí dejando pasar el aguacero".
Ella tiene una alergia severa en las piernas y dice que no ha acudido al médico, porque cuesta mucho el pasaje de traslado, además de que, la carretera a Bajo Grande está muy dañada y es difícil salir del área.
Sólo se atiende cuando llegan las giras médicas, puntualiza.
En cuanto a la alimentación, dice que, "comemos lo que Dios nos dé, porque hay veces que mi esposo gana dos balboas por día, a veces cuatro y la mayoría de las veces sólo consigue trabajo dos veces a la semana".
Esto representa unos cuatro u ocho balboas a la semana, lo cual no alcanza para mantener una familia de diez miembros.
De acuerdo con Rita, hay días en que comen arroz, otros guineo, sopa, un guacho, verduras y muy pocas veces un pedazo de pescado; la carne nunca la ven porque les resulta muy costosa.

EL SEÑOR GONZALEZ TIENE ESTUDIOS
Por su parte, el señor Juan González, para nuestra sorpresa, nos informó que él tiene unos diplomas, los cuales nos mostró.
Los diplomas corresponden a unos cursos técnicos de agroforestería, los cuales cursó en Estados Unidos y en Panamá; específicamente en el Instituto Santa Cruz por 336 horas y otro de 896 horas, tomados entre 1995 y 1997.
Uno de los diplomas del señor dice Tecno Service y le fue conferido por su participación en el programa de becas II para el Caribe y América Latina.
Le preguntamos, ¿por qué si tiene esta preparación, su situación es tan lamentable? El señor nos respondió que él ha estado a la espera de un trabajo, ya que si bien no le prometieron que lo obtendría, sí le dijeron que tendría la oportunidad de conseguir uno para sostener a su familia, pero el trabajo nunca llegó y él ha sido un poco conforme con lo que tiene .
Sin embargo, recalca que si le dieran un poco de ayuda para conseguir un trabajo, él lo agradecería. Un trabajo le daría la oportunidad de devolver al país y al Gobierno lo que invirtieron en él para su instrucción y a la vez, podría ayudar a sacar adelante a su familia.
Indica que él no puede sembrar mucho en su tierra, porque no puede comercializar los productos, tal vez si la carretera estuviera en buen estado, podría sacar algo para la venta, pero como están las cosas, sólo puede sembrar un poco para subsistir y tienen que ser productos que no se dañen con facilidad.

A PESAR DE LAS DIFICULTADES
Alejandro ayuda a su padre en las labores del campo, a "tirar machete" y llevar el sustento, pero aún así no les alcanza.
Su hija Doraida salió embarazada, pero el padre del niño no lo quiso reconoce,r ni tampoco ha querido ayudarla. Ella trabaja cosechando café para poder comprarle leche y ropa a su bebé.
Mientras tanto, sus hermanitas de 6 y 10 años son muy buenas estudiantes, una está en primer grado y tiene muy buenas calificaciones; la otra está en cuarto grado y señala que lo que más desea su hija, es una beca y comida, porque como reconoció antes, "a veces nos acostamos sin comer, con hambre. Aquí no hay mucho arroz, ni carne, ni nada".
Nos conmueve la extrema pobreza de esta familia de Coclé y más aún su conformidad ante la situación. Una característica del hombre del campo panameño, a quien pareciera que le faltara ese espíritu de lucha y el deseo de vivir mejor.

 
INVESTIGAMOS AL PARVIS
Lo que más nos dolió fue enterarnos que en Bajo Grande y en El Copé, el programa PARVIS del Ministerio de Vivienda se está utilizando para lograr votos en el 2004, mientras que familias como ésta, que son las que más necesitan, no reciben ayuda.
Fuimos a El Copé a investigar este problema y entrevistamos a la corregidora del lugar, Emilia González de González, quien nos dijo que la han presionado para que firme solicitudes de PARVIS, ya que sin su firma el documento no prospera.
"Yo siento que soy obligada a firmar esos documentos", dijo la corregidora y nos mostró una lista de 35 personas que solicitan PARVIS, pero esos documentos fueron llevados a su despacho por un político de la comunidad. Pero las solicitudes no pertenecen a ese corregimiento y esto es lo extraño, indicó la funcionaria.
De acuerdo con la corregidora, ella entiende que esto debe ser coordinado con el representante y las autoridades, porque "nosotros trabajamos por una jurisdicción, por lo que entiendo que esto es algo político".
Por su parte, moradores de Bajo Grande señalaron que a su comunidad jamás ha llegado un PARVIS y allí sí es necesario el programa, ya que hay muchas familias como los González, quienes verdaderamente lo necesitan, pero ha sido un proyecto utilizado para política y no para brindar ayuda a quienes más lo necesitan.
No obstante, Eliseo Alvarez , director regional del MIVI, negó que se esté politizando el Programa y afirmó que se distribuye equitativamente en los corregimientos.
Pese a estas declaraciones, lo cierto es que las autoridades locales del corregimiento de El Harino, en el distrito de La Pintada, señalan que no firmarán las solicitudes al PARVIS, porque los solicitantes no residen en la comunidad y la persona que las llevó y que los presiona, no es funcionario, sino un político que quiere interferir en sus funciones.
Lo cierto y triste es que mientras esto ocurre, hay muchas familias que carecen de una vivienda digna y pasarán la Navidad entre cuatro horcones de madera vieja, sin juguetes para los niños, ni alimento para mitigar su hambre.



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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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