Provincias

No quieren volver a Río Indio

Buscan mejores oportunidades en otras regiones del país, para empezar una vida nueva.


Edgardo Guardia perdió todas sus pertenencias cuando el río creció e inundó la pequeña casita de paja y tabla en la que vivía.
Él asegura que el temor que vivieron muchas familias en esta comunidad de Boca de la Encantada, en Río Indio, fue grande y que no quiere regresar.
Guardia caminó seis horas con un amigo para abordar un vehículo y llegar a Los Santos, donde está su abuela.
Vivir cerca del río era ventajoso, según comentó: "Esto ayudaba en los cultivos y podíamos ir a lavar y a bañarnos sin ningún peligro".
En sus más de 40 años, jamás vio algo similar, ya que ahora no puede regresar a Río Indio, y prefiere iniciar una nueva vida en la región de Azuero con su abuela.
Según él, no le quedó nada, y regresar a esta apartada comunidad donde sólo se vive el peligro, y sin agua porque el pequeño acueducto rural también fue presa del río.
Por más de cuatro días, tomaron agua sucia hasta que lograron salir a Boca de Lurá caminando y cruzando ríos hondos para lograr abordar un vehículo y trasladarse al lugar donde residen sus familiares.
"En busca de mejores días, me fui a Río Indio; allá las producciones eran buenas, pero con estas inundaciones todo ha cambiado, y si me salvé de milagro, no pretendo regresar a esta comunidad", menciono Guardia.
Él agrega que, aunque le duela y deje a sus amigos, que también considera su familia, cree que Dios lo salvó y le da la oportunidad de empezar en otro lugar con su abuela.
Otra familia que no quería regresar al lugar donde residía es la de María y su esposo.
Ellos, junto con su familia, han decidido vivir con familiares hasta que puedan nuevamente empezar en otra tierra y construir su casa, pero no cerca del río, porque esto es un verdadero peligro.
Las autoridades, como el alcalde de Penonomé, Manuel Cárdenas, han iniciado una campaña para que los campesinos no construyan sus casas cerca de los ríos.
Los casos de estas dos familias han hecho que ellos mismos se conciencien y no quieran vivir cerca del río o en lugares propensos a desastres naturales.
Sin embargo, otra de las campañas que se iniciará es la no deforestación.
Según el director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), Roberto Velásquez, es la causa de las inundaciones y deslizamientos de terrenos.
Muchos de los campesinos aseguran que si no desmontan, no pueden sembrar ni comer, ya que ellos nada más dependen de la agricultura.
En la provincia de Coclé, hay más de 700 damnificados. Lo perdieron todo, desde sus casas hasta sus cosechas.
Además, hay cerca de 2000 afectados que aún reciben ayuda y esperan más. La familia de María es una de las damnificadas y espera ayuda. Sin embargo, indican que son conscientes de que hay muchos afectados a los que también hay que apoyar.
El gobernador de Coclé, Darío Fernández, expresó que se va a capacitar a personal de las instituciones del Gobierno para que esta semana puedan iniciar la encuesta a los sectores inundados y verificar los afectados y damnificados.
Las autoridades determinarán con exactitud cuántas familias han sido afectadas.
Llevarán ayuda y soluciones con programas de desarrollo para las regiones afectadas.
Buscan orientar a las familias para que no construyan sus casas cerca de los ríos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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