"Nunca te olvidaremos; siempre vivirás en nuestros corazones y gracias por tu amistad". Eran algunas de las frases que se escuchaban por la orilla de las aceras de las principales calles de Chitré, cuando se le daba el último adiós al padre Segundo Familiar Cano.
Las campanas de la Iglesia Catedral repicaron desde tempranas horas del día, anunciando las honras fúnebres del sacerdote español.
En momentos en que un carro de los bomberos transportaba el féretro por las diferentes vías, con lágrimas, flores y carteles en homenaje al trabajo pastoral que por 45 años realizó, miles de panameños se despidieron de él con la convicción de poner en práctica todas las enseñanzas que les dejó.
Los restos del sacerdote fueron llevados a la Catedral San Juan Bautista de Chitré, donde se realizó la primera estación del funeral. En este lugar, los tres hermanos y sobrinos del padre -que viajaron desde España- lloraban y oraban por el descanso de su familiar.
Con cánticos de alabanzas y sonoros aplausos fue recibido en el templo de Llano Bonito, donde se desarrolló la segunda estación a cargo de monseñor José Domingo Ulloa y de donde fue sacado por los jóvenes con los que trabajó durante muchos años en proyectos tan importantes como lo son los Encuentros de Renovación Juvenil.
Seguidamente el cortejo fúnebre pasó por la antigua capilla de Monagrillo, donde presidió las primeras eucaristías y allí fue saludado por una lluvia de globos blancos que comenzaron a caer desde la torre.
Ya en la entrada de la Iglesia de Monagrillo, el féretro fue recibido por los sacerdotes de la Diócesis que lo llevaron hasta el altar mayor donde se mantuvo en capilla ardiente para que los feligreses le dieran el último adiós.
La misa estuvo presidida por monseñor Fernando Torres Durán y ocho obispos. Además se contó con la presencia del Nuncio Apostólico y un centenar de sacerdotes conformaron el clero que participó de esta celebración.
Torres expresó que el paso hacia la muerte siempre causa tristeza y recordó que para el cristiano no es motivo de desesperanza sino de alegría porque ahora el padre Segundo ha tenido ese encuentro con el "padre celestial" y dejado la semilla para continuar el trabajo.
Después de la celebración religiosa la multitud partió hacia el cementerio donde el pueblo se turnó para cargar el féretro hacia su última morada.
El padre Segundo Familiar Cano falleció el pasado jueves en la provincia de Coclé, luego de un accidente de tránsito.
Su dedicación por orientar a los jóvenes, lo llevó a ser considerado como el "Pastor de la Juventud".
"Santo, santo, santo", fueron otras frases que se escucharon.
Familiar Cano llegó a realizar 27 encuentros juveniles y ya estaba preparando el número 28.
Ahora esta misión recaerá en el sacerdote Pablo Hernández, quien ahora será el nuevo guía de la juventud.
Enilda Marciaga: "Con la muerte de este sacerdote y amigo, tenemos que estar más unidos y que su partida nos anime para seguir adelante en los caminos del Señor, sobre todo ahora que hay tantos problemas en Panamá".
Julio Albeo: "Vengo desde El Valle de Antón a dar un adiós al padre Segundo y agradecer a Dios por haberlo puesto en el camino de la juventud panameña nunca lo olvidaremos".
Osvaldo González: "Él siempre amó a la juventud y su ejemplo de fe y de vida es una motivación para no alejarnos nunca de Dios. El nos dejó el amor y el servicio como una herencia para practicar".
Gaspar Zurita: "Tengo mucha tristeza, todos los años venía desde Penonomé al encuentro juvenil y siento un gran vacío, aunque en mi corazón quedarán siempre las enseñanzas que él me dejó como herencia".