Nuevo Jerusalén es otra de las tantas comunidades marginadas en Arraiján. Al menos unas 300 familias viven en pobreza. No hay calles, el servicio de agua potable es pésimo y la escuela requiere más salones.
Andrea González, una de las madres de familia, asegura que esta semana una delegación de la comunidad visitará las oficinas regionales del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales.