Una silla de la primera fila del II C de la Escuela Pablo Arosemena, en Colón, estaba vacía este martes, hacía falta su dueño: el pequeño Carlos Antonio Christopher, de seis años. El lunes en la tarde, este excelente estudiante se vio envuelto en la violencia de los adultos. Se encontraba estudiando en el pasillo de su vivienda, cuando recibió un disparo en su cabecita que le segó la vida que apenas empezaba.
Carlitos era muy querido por sus compañeritos; siempre estaba dispuesto a contestar las preguntas de su maestra Juana Galván y a dar las excusas completas del porqué no podía asistir a clases. Y en esta ocasión fue obvia su ausencia, luego que un asesino le quitó la vida de la forma más cruel y abominable.
Eran aproximadamente las 2:30 de la tarde de este lunes. Todo ocurrió dentro de la casa condenada 4037 de la calle 4 y 5 Avenida Bolívar. Carlitos había subido al segundo alto del edificio donde vivía su compañerita Shedhana Parris para pedirle una tarea, ya que estudiaban juntos.
Sólo bajó y se sentó en el pasillo en una pequeña silla de plástico con la hoja de clases, cuando llegó el homicida disparando a un hombre de 33 años, Rogelio Mackenzie, que estaba en ese inmueble, supuestamente reparando el techo y lo asesinó.
El occiso se encontraba en el cuarto número cuatro, mientras que el menor estaba al lado en un estrecho pasillo, aprovechando la luz del día y el aire para estudiar. "Carlitos dijo el nombre del homicida y por eso éste le disparó para que no se convirtiera en un testigo", relató su madre Nitzia Christopher. La bala que impactó al infante entró por la región parietal.
Su padre, del mismo nombre, quien se encontraba afuera corrió y lo llevó en brazos al Hospital Manuel Amador Guerrero, pero por lo delicado de su caso fue trasladado al Hospital del Niño, donde falleció en horas de la madrugada de ayer. Carlos Antonio lloraba y decía a sus padres cuando lo transportaban en un taxi al hospital, "me duele mucho papi no quiero morir", fue lo último que pudieron escuchar del pequeño.
Los sueños de este angelito se vieron truncados ante la violencia de los sujetos. Nadie podía adivinar que una persona entraría como un inquilino más del inmueble para matar. Según versiones de los testigos, al momento del levantamiento del cadáver de Mackenzie, éste tenía debajo de su cuerpo un arma nueve milímetros, la cual no pudo utilizar porque aparentemente se encasquilló. Todo indica que el homicida organizó su plan. El occiso tenía dos días seguidos de ir al cuarto, propiedad de Maricruz Vivero, para realizar trabajos de mantenimiento.
El homicida esperó el instante justo. Entró y lo siguió, cuando lo tuvo enfrente le disparó en varias ocasiones hasta matarlo. Los maestros y estudiantes de la Escuela Pablo Arosemena rezaban el rosario en horas tempranas de la mañana de este martes y han organizado una colecta para ayudar en los actos religiosos de despedida.
Todos, llorando junto a los familiares de Carlos Antonio Christopher, pedían fortaleza para sus seres queridos y el cese a la violencia de estos maleantes que no respetan el derecho a la vida de los demás. La Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial han montado un operativo para dar con el delincuente. Cualquier persona que tenga alguna información puede llamar al 104 ó el 441- 5833, 441-6900.