Cada vez que llueve en la ciudad de Colón las viejas casas condenadas ceden, dejando a humildes familias en el peligro de morir aplastados entre las paredes.
Ayer la casa condenada 3030 de la calle 4 central se desplomó parcialmente y algunos tubos del suministro de agua potable y alambres cayeron encima de una infante de cuatro meses que por fortuna no le causaron heridas.
Yovani Esther Molina, de 25 años, dijo que parte de la losa cayó en el pasillo y dejó un hueco que pudo ocasionar una tragedia mayor. "Imagínese que sólo con un pequeño aguacero pasó eso, ahora cuando comience la lluvia no sé qué vamos a hacer" dijo la preocupada mujer.
Las unidades del Cuerpo de Bomberos de Colón atendieron la emergencia.