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Otro desprendimiento de balcón en viejo inmueble


Colón. Los desplomes de balcones de casas condenadas se producen con frecuencia en Colón, pero por fortuna las estructuras no le han hecho daño a sus inquilinos.
Ayer en horas de la tarde se produjo un incidente similar en la casa 9139 de la calle 9 y 10 Justo Arosemena.
Una vez ocurrido, los inquilinos salieron a protestar con tapas de las pailas y los niños pedían junto a sus padres casa nueva porque temen accidentarse en el inmueble.
Unas 28 familias habitan en esta trampa de muerte que se ha deteriorado por el tiempo. Minutos antes que se desplomara el balcón, una joven permanecía justo en el lugar donde se cayó parte de la estructura.
Los molestos moradores esperaban a los funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI). Tulia Clarke, vecina del lugar, preocupada pidió la ayuda de este medio, mientras advertía que si no reciben respuestas cerrarán las calles.
Julisa Ariano, de 24 años, teme por la vida de sus tres hijos y expresó que pese a que han puesto las quejas no encuentran solución.
Mairi Berry, una de las moradores, también señaló que sólo esperan un muerto para llegar al inmueble. "Nosotros exigimos que nos muden, pero no a un albergue", declaró Berry.
En el lugar se encontraban los bomberos de Colón del Departamento de Seguridad. Personal del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), ha recomendado varias veces a las autoridades del MIVI, el peligro que representan las casas condenadas que aún mantienen residentes en precarias condiciones.
A pesar de haber cumplido recientemente sus 152 años de fundación, la ciudad de Colón mantiene caserones condenados en muchas de sus principales calles.
Esto contrasta con los cambios importantes en su diseño arquitectónico que ha experimentado en los últimos años, cuando se han construido nuevos edificios de hasta 15 pisos y promovido un desarrollo portuario sin precedentes, que colocan a Colón como uno de los principales puertos de la región caribeña.
También se está registrando la apertura de nuevos negocios, dando la oportunidad al colonense de comprar en su ciudad y no viajar a la capital como anteriormente se hacía.
Además en los últimos cinco años se han desarrollado proyectos residenciales para la clase media y alta de Colón, generando empleos en la construcción.
A estas infraestructura se suman las instalaciones para recibir a los turistas de los cruceros como Colón 2000 y Cristóbal.
Para reducir en parte el problema de las casas condenados, las autoridades han logrado movilizar a familias de lugares prácticamente marginados, como es el caso de los residentes de la barriada "La Playita".
Hace pocas semanas, unas 50 familias que residían allí en condiciones infrahumanas, fueron reubicadas en nuevas viviendas construidas en el sector residencial Los Lagos, en el corregimiento de Cristóbal.
En La Playita no contaban con servicios sanitarios, ni baños, y la mayoría de los hombres se dedicaban a la pesca artesanal.
Ahora tienen la oportunidad de tener una mejor calidad de vida en viviendas populares.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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