El distrito de Soná es el segundo lugar en importancia de la provincia de Veraguas, y la distribución de su riqueza se limita a una reducida minoría, en detrimento de una gran mayoría que se incluye en cuadros de extrema pobreza.
Ante esta situación, un grupo de personas apoyado por la Iglesia Católica, decide crear una entidad sin fines de lucro y sin banderías políticas, llamada "Fundación Pan de los Pobres", como una respuesta a las condiciones precarias en que viven cientos de familias sonaeñas.
Este centro inició sus actividades filantrópicas el 14 de septiembre de 1992, operando ininterrumpidamente hasta la fecha, estando constituida legalmente bajo el Decreto Ley No. 44 de 1976.
No fue hasta el 24 de septiembre de 1998, que recibe el beneficio de institución autorizada para recibir donaciones deducibles del impuesto sobre la renta mediante la Resolución No. 201-3073.
Irene de Aguila, presidenta de la fundación, comentó que esa inquietud de llevar una esperanza a esas familias más pobres, se inició con visitas domiciliarias en las barriadas y comunidades donde la situación económica es más crítica.
"Ofrecíamos a esas personas alimentos, vestidos y principalmente eran evangelizadas, no obstante el grupo de familias que atendíamos fue creciendo, hasta que decidimos agruparlas en un taller de modistería para atenderlos todos los sábados", recordó la caritativa.
Actualmente la entidad está funcionando en un local llamado La Casa del Campesino, que fue concedido por la municipalidad del distrito de Soná por un periodo de tres años prorrogable, que se cumple en agosto del 2002 .
Los ingresos para llevar adelante la fundación son en su mayoría producto de donaciones de medianos y pequeños empresarios de la región, de profesores, estudiantes, aportes de la comunidad, además se recibe el apoyo de algunas instituciones benéficas internacionales y de una alcancía ubicada en la parroquia del lugar.
No obstante, de Aguila relató que los ingresos no son fluidos ni constantes, lo que imposibilita ampliar el radio de cobertura por falta de seguridad de poder cumplir a conciencia con los compromisos actuales.
"Si contáramos con una subvención del Gobierno Nacional, la fundación podría brindarle respuestas a un grupo mayor de personas humildes, para que puedan llevar una vida digna como seres humanos", reveló la fuente.
ALTERNATIVAS QUE BRINDA LA FUNDACION
La fundación proporciona albergue a un grupo de estudiantes de escasos recursos y de comunidades lejanas, además evangeliza todos los sábados a un grupo de 150 personas, lo que incluye una merienda, puesto que se trasladan desde áreas muy lejanas.
Igualmente ofrece albergue a los campesinos en situaciones críticas, en particular de salud, incluyendo la donación de los medicamentos y pago de servicios médicos; también apoya a los estudiantes de escasos recursos con el pago de su matrícula escolar, uniformes, entre otros gastos.
Contribuye también con las construcciones de algunas viviendas, que le brinden a las familias pobres una vida más decorosa.
Los gastos que tiene que asumir la fundación mensualmente ascienden a los B/.1,000, ya que en la actualidad alberga a 25 personas entre estudiantes y niños que en sus hogares no cuentan con una alimentación adecuada.
ESPERANZAS SEMBRADAS
Una esperanza surgió cuando les fue donado un terreno para la futura construcción de las estructuras de lo que sería el albergue de la Fundación Pan de los Pobres para esas personas que realmente necesitan un apoyo, sin embargo, la obra está valorada en B/. 84,000.
Todo ser humano tiene el derecho de que sus necesidades sean atendidas, es por ello que los ciudadanos deben tratar de compartir lo poco que tienen.
Tomemos como ejemplo a la Fundación Pan de los Pobres, que de manera desinteresada lucha por brindarles una esperanza a las familias más pobres del distrito de Soná, a la vez exhortamos al Gobierno Nacional para que coopere con esta entidad que tanto lo necesita.