Las instalaciones antiguamente conocidas como Panajungla Teribe, sitio estratégico para el entrenamiento de soldados y especialistas en asalto de las Fuerzas de Defensa, se han convertido en un lugar turístico para los amantes de la naturaleza.
Se trata de 125 hectáreas insertadas entre montañas, un río y quebradas del corregimiento de Teribe, en la línea de amortiguamiento del bosque protector de Palo Seco, en Changuinola.

En el área sobreviven en buen estado edificios que albergaban restaurantes, dormitorios, baños, un espectacular mirador hacia el río y jaulas para algunas especies de animales.
Desde el año 1991, la actual Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) pasó a regentar el lugar y luego se acordó coadministrarlo con la etnia naso teribe, única con mandato monárquico a nivel latinoamericano.

La pintura de las construcciones ha sido retocada para guardar intrínseca la historia y el significado de cada palabra o dibujo, detalles atractivos para los visitantes interesados en el aspecto histórico del sitio.
Las vetustas veredas son utilizadas para caminar en silencio y observar animales de diferentes especies, como aves endémicas, conejos, ñeques, iguanas, manigordos, monos aulladores negros y colorados, monos perezosos y serpientes.
En Panajungla abundan también exóticas plantas propias de la región, cuyas características son explicadas a los visitantes por los propios nativos.
Emocionante recorrido
Para quienes llegan en avión, la aventura se inicia en el aeropuerto Manuel Niño de Changuinola, en donde abordan un taxi doble cabina o un auto contratado para transporte especial.
El recorrido incluye llegar a El Empalme y seguir, en medio de plantaciones bananeras, hasta la comunidad de El Silencio.
Desde ahí, los más osados pueden seguir en bote navegando por el río Teribe y el resto prosigue en carro por el puente, unos ocho kilómetros adicionales hasta la comunidad de Bonyic. En este punto se aborda un bote de madera y se cruza el río en cinco minutos.
Ya en Panajungla, unas escalinatas van directo a las antiguas instalaciones y se puede apreciar la belleza del lugar y el contraste de colores de la flora, ayudados por el sol o la oscuridad de un día nublado, muy común en la región.