Con el fin de derrocar al alcalde de Besikó, Candelario Palacios, las autoridades tradicionales de la etnia Ngöbe Buglé, anunciaron fuertes medidas de presión para que esto se dé.
Los indígenas, que pusieron en el cepo a Palacios como máximo castigo, fueron liberados y partieron a su tierra para solicitar definitivamente la destitución de este funcionario. Alegan que el alcalde dijo que sino cumplía con su labor, que lo castigaran así y eso hicieron.