Aunque no reciben entrenamiento, llevan la música y el tamborito en la sangre. Siete niños, residentes en la barriada Villa Bonita de Penonomé aman el folclor.
Estos pequeños juegan, cantan y estudian como cualquier otro, pero lo que los distingue es su amor por el tamborito.
Todas las noches, los niños tocan frente a sus casas para distraerse y para recordar que en Penonomé hay familias que le inculcan a sus hijos aprovechar el tiempo libre en actividades que valen la pena.
No cuentan con muchos instrumentos, pero aseguran que lo importante es tocar y cantar tamborito.
"Para esto sólo se necesita un tambor e instrumentos caseros y la voz para cantar y es lo que hacemos", dijo Diego, uno de ellos.
Iván, Daniel, Eric, Diego, Andy, José y Luís, son unos niños muy talentosos que han decidido seguir el ejemplo de sus abuelos, tíos y padres.
"Tenemos lo que Dios nos dejó, manos, pies, voz y ganas para seguir adelante y no dejar perder el tamborito", alegaron los menores.
Indicaron que en Villa Bonita hay muchas personas que participan en los eventos folclóricos y apoyan lo que ellos hacen.
"A los vecinos les gusta que toquemos el tambor en las noches, porque es un sonido agradable y muy especial para los campesinos", mencionaron.
Esperan conformar un grupo típico algún día, porque es el sueño de todos y por eso, se esfuerzan para afianzar sus conocimientos.
Los padres de los talentosos niños señalaron que se sienten satisfechos de la educación que le dieron a sus hijos, porque además de ser buenos estudiantes, también se interesan por promover la música típica.
Pequeños tamborileros
Los padres de los niños quieren que conserven las tradiciones del pueblo.