PESE A que se han realizado trabajos para tratar de represar el río Chico, en Natá, el problema continúa. Según lo manifiestan algunos productores, al parecer estas labores no han sido suficiente.
El agua no corre lo necesario para la demanda de riego en los campos de producción de la cebolla.
En diciembre de 2003, a causa de las intensas lluvias registradas en Coclé, el caudal del río Chico cambió su cauce, perjudicando las áreas de cultivo.
La situación se torna difícil para los productores de este rubro, que temen que pueda ocurrir igual con la producción de tomate, que paulatinamente ha desaparecido de los campos de Natá, y con ello afectar a muchas familias, principalmente campesinos de las campiñas de Coclé, que esperan afanosamente esta temporada.
Natá en sus buenos tiempos, era conocida como la tierra del oro rojo, para la época de verano. Tiempo en que cientos de campesinos bajaban de las montañas a trabajar en los campos de producción del tomate, pero todo paso a la historia. Con la liberación de aranceles este rubro finalmente desapareció.
En días pasados se anunció la entrada de 10 contenedores de cebolla procedente de Estados Unidos, esto ha causado cierto temor entre los productores, por la afección que pueda causar al momento de comercializar.
Gerardo Quiroz, dedicado a la actividad desde hace más de 10 años, manifestó que se les torna difícil competir con los precios de la cebolla importada. Los insumos son demasiado caro. Como ejemplo, el productor señala que la libra de semilla cuesta alrededor de B/.140.00 y así como elevado están los precios de los fertilizantes, abonos y demás, por lo tanto para tener una ganancia en este rubro tiene que vender mínimo a B/.10.00 el quintal, de lo contrario puede ser fracaso en la comercialización. "Imagínese usted la importación de estos supuestos 10 contenedores, y ahora para hacer la tareas más difícil no contamos con suficiente agua para regar los sembrados", expresó Quiroz.
La solución sería que las nuevas autoridades tomen carta en este asunto se busque una alternativa, de lo contrario este año será otro fracaso más en la producción de la cebolla, y luego de la desaparición de este cultivo, muchas familias serán afectadas.
Las variedades de cebolla son numerosas y presentan bulbos de diversas formas y colores. Pueden ser clasificadas desde diferentes puntos de vista: criterio fitogeográfico y ecológico; forma y color del bulbo; modo de multiplicación, tiempo en que se consume el producto; criterio comercial y de utilización del producto. El primer criterio es el único que puede considerarse científico y al mismo tiempo práctico, ya que implica el estudio del óptimo climático y ecológico. Es de gran importancia en la aclimatación de las mejores variedades y en la creación de otras nuevas mediante cruzamiento. Bajo el criterio comercial se pueden distinguir: cebollas gigantes, corrientes y cebolletas.
La siembra de la cebolla puede hacerse de forma directa o en semillero para su posterior trasplante, siendo ésta última la más empleada. La cantidad de semilla necesaria es muy variable. A los tres o cuatro meses se procede al trasplante.
Es importante que el semillero esté limpio de malas hierbas, debido al crecimiento lento de las plantas y su escaso grosor.
La limpieza de malas hierbas es imprescindible para obtener una buena cosecha, pues se establece una fuerte competencia con el cultivo, debido principalmente al corto sistema radicular de la cebolla.
Persiste problema en río Chico
Los productores de Natá vaticinan que se puedan dar pérdidas cuantiosas en este año.