Para Bonifacio Alfonso, vocero de los pescadores del golfo de Montijo, la presencia de estos indígenas representa un peligro para esta especie de crustáceos.
Asegura que los desconocidos suelen bucear a profundidad del mar a cazarlos y logran recolectar cientos de libras diarias, por lo que de continuar así se corre el riesgo que desaparezca estas especies marinas.
Resalta Alfonso que los aproximadamente 40 indígenas llegaron al lugar hace tiempo, "y lo peor es que las autoridades aún no han emitido criterio alguno"; lo que en cierta medida motivó a que los pescadores artesanales llegaran al consenso de actuar por sus propios medios ante la pasividad, pero luego desistieron de las acciones. Aseguran que al manos la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) investiga la denuncia.
Otros pescadores sostienen que los indígenas han manifestado que cuentan con todos los permisos y reglamentación necesaria otorgados por la Autoridad Marítima de Panamá, para dedicarse a la actividad, con lo cual seguirán con las labores sin faltar a lo que estipula la ley.
Alrededor de 100 pescadores de las comunidades de Llano de Catival, Tebario, El Suay, Malena, Quebro, Puerto Mutis, Gobernadora, Cébaco, Isla Gobernadora, Diáfara, Arenas y Palo Seco, alegan que sus ingresos económicos han disminuido a consecuencia de la mala práctica.
Consultado el asesor legal de la ANAM, Evidel Vigil, dijo que se recibió una denuncia de los residentes en Mariato donde se informaba que los busos indígenas están invadiendo las costas protegidas del Parque Nacional de Isla de Coiba, de donde supuestamente están sacando miles de libras de langostas para las ventas en los mercados locales e internacionales.
En tanto, Gustavo Rodríguez, director regional de la Autoridad Marítima, comentó que debido a esta queja, se procederá a verificar s i la información, no sin antes advertir que efectivamente se pone en riesgo la fauna en las zonas protegidas del parque. Aclaró que si los indígenas "lo hacen como debe ser, entonces no estarían afectando a lo que indica la ley".
Esta respuesta no fue del agrado de Matías Ramos Ureña, Angel Batista, Jonás Castillo y Rubén Vasquez, pescadores artesanales de las costas de Mariato, que están preocupados por la forma en que los aborígenes realizan la actividad y por la competencia desleal.
Otras de las preocupaciones es la captura de poliquetos (gusanos de vida marina) en l Punta Corotú, Diáfara, Las Peladas y Los Algarrobos, en Veraguas.
En estos lugares cientos de personas sacan estas especies para venderlas en los mercados internacionales permitiendo que estas desaparezcan y mueran otras por los nutrientes que estos animales generan en su medio ambiente.
La langosta tiene un cuerpo largo que alcanza los 50 cm de longitud y 8 Kg de peso, aunque raramente supera los 35 cm. El cuerpo se divide en dos partes: el cefalotórax o cabeza y el abdomen o cola.