Objeto de una persecución por parte de un barco bolichero que estaba pescando en el área de los Azules de Antón, fue el pescador Gregorio Gutiérrez, de 55 años de edad.
Gutiérrez alegó: "Yo estaba en la costa conversando y pescando con un compañero y venía el barco y agarró mi trasmallo, aunque yo traté de salvarlo".
Dijo que el mismo día de lo ocurrido se pudo notar la presencia de otro barco con un rollo de trasmallo.
José Manuel Miranda, vocero de los pescadores, comentó que esto es una muestra más de los atentados de los grandes acechadores del mar, que atacan en horas de la noche a los barcos más pequeños, robándole todo lo que tengan.