LA PESCA artesanal es una de las principales actividades económicas de la región de Azuero, pero en los últimos años los trabajadores del mar se han enfrentado a múltiples dificultades por los cambios de la naturaleza y la evolución en la práctica de esta labor.
Unas 492 embarcaciones de Los Santos y 471 de Herrera, 11 barcos industriales con un mínimo de seis tripulantes por embarcación, se dedican a la pesca de subsistencia y en menor escala se encuentran registrados en esta región, según un informe de la Autoridad Marítima.
Carlos López, lleva más de 25 años dedicado a la pesca, el mar es como su segundo hogar. Aunque reconoce que la actividad le ha ayudado a sacar adelante a su familia, sostiene que no es un trabajo fácil debido a las altas y bajas propias de la naturaleza y una serie de normas impuestas por las autoridades.
Reconoció la evolución dentro de la actividad pesquera que ha permitido salir un poco de la pesca artesanal y entrar en otras opciones de comercialización e industrialización no solo para el país sino también dentro de la exportación.
López indica que este crecimiento ha tenido sus riesgos porque no todos entran en estos nuevos sistemas de trabajo y no a todos se les ofrecen las mismas oportunidades.
Los pescadores aseguran que la actividad en Azuero surgió como un mecanismo de subsistencia y para la mayoría es muy difícil entrar ahora en el nuevo sistema de papeleos, permisos y demás para poder ejercer, lo que para ellos, antes era una decisión propia que se tomaba en el momento que lo consideraran de acuerdo a la condición del tiempo y las temporadas que fueran necesarias.
En Azuero, existe una regulación para esta práctica vigilada por la Autoridad Marítima donde es indispensable que los pescadores saquen su zarpe antes de salir a la práctica y ninguna embarcación puede entrar al mar sin los permisos correspondientes contemplados Ley 5 del 17 de enero de 1967 y donde se indica que aquellos que no se ajusten serán sancionadas.
Luisa de Selles, administradora de la Autoridad Marítima en Herrera, explica que el trabajo con los pescadores no es fácil porque algunos insisten en las antiguas prácticas y no se quieren acoger a las reglas que se aplican por su propio bien y la preservación de las especies marinas.
No obstante, Antonio González dijo que mientras que antes solo se detenían a pensar en el estado del tiempo para salir a pescar, ahora tienen que cumplir con una serie de requisitos ya que necesitan hasta una licencia que deben cargar siempre a bordo. Mencionó el tema de los instrumentos de pesca como otros de los mayores inconvenientes.
Sobre el tema, Selles revela que hay una serie de decretos y leyes que marcan claramente el tipo de trasmallos que deben emplearse para la pesca. No se acepta la práctica de esta actividad con redes de arrastre de camarón con luz de malla inferior a una pulgada tres cuarto de pulgadas.
A pesar de las dificultades, la actividad pesquera en Azuero ha ido tomando un auge significativo, con un marcado movimiento comercial donde incluso existen compañías con barcos propios y personal capacitado para realizar el trabajo no solo de pesca sino también de mantenimiento del equipo.
Estas compañías se dedican a la exportación del producto de primera calidad, mientras que otro grupo de pescadores independientes comercializan su producción directamente para el mercado local.
Según Selles, se ha notado un crecimiento importante y se está tratando de estudiar alternativas para las temporadas bajas que es una de las mayores preocupaciones de los pescadores.
Después de la temporada buena, abril a noviembre, los meses de diciembre a marzo se constituyen en el tiempo crítico para la pesca debido a las fuertes brisas y la temida veda del camarón.
La Autoridad Marítima está tratando de promocionar el cooperativismo entre los pescadores, con estrategias que le faciliten oportunidades de desarrollo.
Se contempla el tema del ecoturismo como una actividad complementaria para la pesca, y para ello, se está tratando de ayudar ofreciéndoles instrumentos de pesca legales a bajos costos y con facilidades de pago.
Desde abril del 2004 se inició un programa de formación en los puertos de Pedasí en Los Santos y Boca de Parita en Herrera por medio de la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa (JICA) cuya misión fue orientada a la utilización de nuevas artes de pesca, reparación y mantenimiento de los equipos. La evolución ha sido marcada dentro de la actividad no solo en la práctica sino también en la capacitación.
Pescadores necesitan alternativas
Les preocupa el "muellaje" cobrado en los puertos por cada libra del pescado.