Con el deseo de mejorar la calidad de vida y con la esperanza de forjar un mañana lleno de sueños y anhelos, los internos de la cárcel pública del distrito de David, provincia de Chiriquí, realizan una serie de trabajos manuales que les ayuda a crear un pequeño, pero considerable ingreso.
Pese al encierro en que se encuentran y en medio de estrictas medidas de seguridad, los reclusos de este penal confeccionan trabajos en madera; como tallados, camas, muebles de casa, puertas y trabajos de manualidad en general.
Los trabajos son realizados en áreas como el patio de la cárcel los cuales han sido acondicionados como pequeños talleres de tal manera que puedan trabajar sin ningún problema.
Algunos de ellos se dedican a trabajar la soldadura confeccionando ventanas y arreglos de toda clase con el fin de utilizar su tiempo en algo que los beneficiará en un momento determinado.
Según el director de la corrección, Orlando Guerra, los internos aprenden a confeccionar diversos trabajos manuales gracias a la ayuda de maestros y profesores del Instituto Nacional para la Formación Profesional (INAFORP).
Estos instructores se trasladan a la corrección penal para impartir clases de talleres a los reclusos, los cuales asisten y dedican parte de su estadía para aprender nuevas técnicas de confección.
Actualmente existe un grupo de detenidos que están tomando un curso de ebanistería, otro de soldadura y alfabetización, lo que da un total aproximado de 100 internos están adiestrados.
El director de este centro penal manifestó no es fácil proporcionar los cursos dentro de la institución debido a la gran vigilancia que tienen que efectuar, sin embargo, se trata de brindarle a los detenidos una oportunidad de resocializarse y de buscar un mecanismo para desempeñar una labor.
La cárcel se hace pequeña para poder crear mejores talleres, de tal manera que los presos puedan trabajar mejor en cuanto a espacio se refiere, añadió el director.
Los materiales dijo, que utilizan los detenidos para confeccionar sus trabajos son proporcionados por la administración de la corrección y también los internos realizan actividades junto a sus respectivos profesores para poder comprar las herramientas de trabajo.
Pese a la desavenencias del destino y a las condiciones en que se encuentra una persona detenida, estos internos tratan de buscar un mañana lleno de sueños y esperanzas para ver un futuro mejor.
Sin embargo, la lucha no es fácil ya que pese a los delitos que muchos de ellos han cometido la ciudadanía no los mira con buenos ojos y no les brinda una oportunidad más en la vida.
Empero, pese a aquel error que cometieron en perjuicio de la sociedad, todos en la vida tenemos derecho a una oportunidad y porque no dársela a ellos que la quieren aprovechar en bien propio y de sus familias.
La labor que realizan es digna de reconocimiento, pues crean bellas y lucidas artesanías en general constituyéndose en un gesto gratificante el poder adquirir estos artículos hechos con dedicación.
Con adquirir estas creaciones no solo nos llevaremos casas un adorno; si no que estaríamos contribuyendo con las vidas y familias de muchos ciudadanos que actualmente permanecen en la cárcel de David.
Como un llamado a la sociedad, el director de la cárcel pública Orlando Guerra expresa la necesidad de ver a los detenidos no como unos delincuentes, ya que en muchos casos la justicia después investigar dictamina la libertad al no comprobarse el delito señalado lo que indica que todos no son delincuentes.
Y aún así si hubiesen cometido un delito la sociedad debe brindarle una oportunidad para que se integren a la comunidad de tal manera que se busque la formula de no crear más detenidos, pues está en nuestras manos ayudarlos a no reincidir en actos de delincuencia.