Un puente de madera que parece una mecedora al pasarlo ha sido bautizado por los habitantes de Río Chiriquí, en la comarca Ngäbe-Buglé, como "el puente mete miedo", porque no todos se atreven a cruzar por la vieja estructura que ya le faltan algunos tablones.
Carlos Smith, residente en Río Chiriquí, manifestó que desde hace varios años solicitan la construcción de un puente nuevo, pues por el actual, pasan desde niños hasta ancianos y ya van varias veces que se han registrado accidentes, principalmente en la noche cuando algunas personas no han podido ver a tiempo los huecos.
Agregó que varios mandatarios, incluyendo a Juan Carlos Varela, prometieron en campaña el puente a través de los activistas, sin embargo, aún esperan y confían en que esa promesa será cumplida antes de que suceda una desgracia.
En Río Chiriquí hay aproximadamente 3 mil habitantes que, para pasar a las tiendas, playas, centros de estudios, centro de salud o la casa comunal, deben usar el puente.
Por su parte, Roberto Palacio, otro residente en el lugar, dijo que no es fácil construir en el lugar, pues materiales como el cemento y varillas hay que llevarlos desde el puerto de Chiriquí Grande en lanchas grandes que demoran hasta seis horas por mar, y si el clima permite la navegación, de lo contrario hay que esperar hasta que los grandes oleajes que se registran en el lugar bajen un poco.
Por ejemplo, citó que un saco de cemento puesto en Río Chiriquí puede estar costando 30 dólares o más, un galón de gasolina para cortar la madera está por el orden de los 8 dólares, esto debido al costo del traslado, todo se multiplica hasta cinco veces del valor.
Río Chiriquí es parte de la región Ñocribo, situada en la costa muy cerca de Veraguas, sus pobladores sustentan su economía, principalmente en la pesca, la ganadería, agricultura, transporte acuático, algunos trabajan en el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y en oficinas del gobierno local dígase junta comunal o Alcaldía.
La mayoría de los habitantes son de la etnia ngäbe Buglé.