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Pobreza, realidad que desintegra a la familia


No sólo las lacras sociales como el alcoholismo, la drogadicción y el desenfreno sexual están contribuyendo a la a desintegración de la familia. La extrema pobreza que se cierne como garras incontenibles sobre los estratos más humildes de nuestra sociedad, son ingredientes que se hacen cada vez más presentes en el deterioro de muchos hogares.
Es posible que historias como esta, que no son ficción sino producto de una realidad insoslayable, se hayan escrito en incontables ocasiones. Pero que lástima es perder a un miembro de la familia físicamente o en el mar de la incertidumbre, el hambre y las inaguantables privaciones que orillan a los hombres a los abismos de la desesperación.
Las lágrimas de Mercedes Avila de De Freitas, ponen en evidencia el dolor de haber visto partir a su primera hija Enny a la temprana edad de 14 años, presionada por las estrecheces económicas que se cernían en su casa.
Con tan sólo 39 años de edad, esta madre que ha procreado nueve hijos con su marido Ricardo de 42, quizás por falta de educación o por no haber recibido una orientación precisa sobre la planificación familiar, ve a pasar las horas y los días en medio de un mañana incierto para ella y sus hijos.
Contando a su cónyuge que no tienen trabajo y que los atiende a base de los llamados "camarones" que no aparecen en algunos días, tiene a Ricardo Alejandro de 16 años, Michael de 15, Génesis de 13, Josué de 10, Jimel de 9, Ruth de 7, Adonis de 5, Giselle de 3 y Miguel Angel de 1 año.
Al revelar que se ha operado para no tener más hijos, recuerden que su hija mayor Enny que el 17 de julio cumplirá los 21 años de edad, se fue de casa cuando apenas tenía 14 años agobiada por las limitaciones con que se vivía en la casa y añorando cosas que sus amiguitas no tenían y que sus padres no le podían proporcionar.
Con ayuda del Tutelar de Menores, la volvió a encontrar, pero escapó unos días después hasta el año pasado cuando se fue a los Estados Unidos en compañía de norteamericano con el cual se casó y vive en Alaska.
Hay desesperanzas y miradas, de tristezas y melancolías en estos niños que aspiran que alguien por lo menos se apiade de ellos y le consiga un trabajo permanente a su padres, que les garantice una mejor calidad de vida.
Por su parte, Mercedes que vive con sus hijos en una casa con el techo inservible y cuartos que son auténtica coladera, húmedos e inhabitables en la comunidad de Santa Rita Arriba, ojea una carta que le envió recientemente su hija Enny, próxima a cumplir 21 años, el 17 de julio.
Pausadamente esta mujer oriunda de Santa Isabel en la Costa Arriba, transmite el mensaje de la hija que no sabe cuándo volverá a ver. "Salúdeme a los pela"os y a mi papá. Cuando estaba cerca no los sentía, pero ahora que estoy lejos, los siento muy adentro. En verdad duele no tener a los parientes cerca, lo que me hace llorar todos los días".
Para esta hija pródiga es oportuno llorar, recordando la mala hija que fue a dejar el hogar y tomar otros rumbos, "pero la pobreza me impulso a hacerlo, creyendo que en la calle me iba a ir mejor, pero me equivoqué, porque todo me salió mal por no escuchar consejos sanos".
Sin embargo, Enny que dice estar superándose, lo hace para en un futuro ayudar a sus padres y hermanos. Ha decidido no tener hijos por el momento, para no vivir la misma historia de su madre.
Por su parte, la familia De Freitas Avila ha fincado sus esperanzas de mejores días en la promesa que durante las pasadas elecciones le hicieran el Dídimo Escobar y Nito Cortizo, legisladores del circuito, de ayudarla a salir de esta encrucijada.
Como anticipo de la buena palabra política , ya han recibido por intermedio de estos, la visita del persona del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia.


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65155
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América