Provincias

Pobreza y abandono

En Herrera, aunque no es muy común ver indigentes, en los últimos meses se observan pero provenientes de otros lugares hacia la cabecera de la provincia para dormir en las calles y pedir limosnas.


Aquí, como en Los Santos, no se observan adictos a las drogas y el alcohol con actitud agresiva en las calles.
Liza Restrepo, miembro de la Pastoral Social de Chitré, que brinda apoyo a personas en situaciones de pobreza, señaló que cada mes preparan bolsas de comida para unas noventa familias, que por lo menos tienen un techo donde vivir.
Señaló que se nota la presencia de indigentes de otras provincias.

En Las Tablas hay cuatro a cinco indigentes afectados por el alcoholismo, que duermen en cualquier rincón del Parque Porras. El resto del día lo pasan cerca o en las cantinas. Andan sucios y andrajosos, mal olientes sin bañarse ni comer.
Hay unos que llegan de Las Minas y otros lugares de Herrera y cargan una lata pidiendo dinero.
Un anciano con un saco al hombro, que caminaba desde Guararé hacia Las Tablas, sólo dijo que pediría para comer.
Luego encontramos a Diolinda de 34 años, una indígena del área del Copé, provincia de Chiriquí, sentada en el portal de un comercio con dos de sus hijos Rolando de un año y Esteban de cinco años, recogiendo dinero para comprar comida. Dijo que tiene dos niños más en "El Gavilán", lugar montañoso de donde procede. Tienen que caminar un día entero para bajar hasta Tolé. "En Chiriquí no ayuda nadie", aseguró.
Según estadísticas, el 29% de los menores de 29 años se ha embriagado alguna vez. En el mejor de los casos, la única consecuencia habrá sido un molesto dolor de cabeza al día siguiente; en el peor, un coma etílico o un accidente en coche.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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