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"Por una mejor calidad de vida"


Una titánica labor, que actualmente se encuentra en su primera etapa, es la que llevan a cabo el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Pro Darién en las cuencas de los seis ríos principales de esta región.
Allí en el Tuira, Chucunaque, Sambú, Balsas, Jaqué y Congo, las comunidades indígenas, usualmente marginadas, aprenden a sacar el máximo provecho de los recursos naturales disponibles.
ANTECEDENTES Y OBJETIVOS
Esta iniciativa de capacitación en aspectos del manejo, utilización y presentación de los recursos naturales se inició en 1993 y se estima que esté terminado en 2002.
Es cofinanciada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que aporta B/. 7.5 millones y dona B/. 100 mil, mientras que el Estado panameño B/. 3 millones.
Participan también el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que donó B/. 500 mil y como supervisora, la Corporación Andina de Fomento (CAF), que es el ente cooperante del FIDA para América Latina.
La parte restante de los fondos la aportan los beneficiarios del proyecto. El total es de B/. 14.5 millones administrados por PNUD.
Según el director ejecutivo de Pro Darién, Clever González, el propósito primordial del programa es el fortalecimiento de las organizaciones del área, promover hábitos de siembra, manejo de cultivos y mejorar la producción a través de la introducción de tecnología agrícola.
Mencionó que con ello se busca incorporar y capacitar especialmente a las mujeres, que se comprobó mediante estudios, están más apartadas de la parte organizativa de las comunidades.
González explicó que todo este proceso capacitativo camina de la mano de un significativo fortalecimiento de la cultura, por lo que los beneficiarios aprenden a trabajar su espacio para beneficio propio. Mientras tanto, explicó que hasta el momento el 50% de la iniciativa ya se ha ejecutado.
Durante la entrevista, no pasó por alto el logro que para la organización ha significado la incorporación de estos grupos a los planes de desarrollo.
Como toda etnia celosa de su tradición y sus costumbres, "no fue fácil hacerlos partícipes de esta iniciativa", sostuvo González.
La clave del éxito estuvo en tomarlos en cuenta hasta para aquello que pudiese parecer más insignificante, reveló.
COMPONENTES
Todo una estructura de organización encierra este megaproyecto, que según sus propulsores, hoy ya involucra a más de 80 comunidades del sector indígena.
González subrayó que está constituido por los siguientes componentes: desarrollo de las organizaciones de los beneficiarios; organización y género; manejo y aprovechamiento de los recursos naturales y apoyo de las comunidades generadoras de ingreso.
Esta iniciativa, en la que se han incluido aspectos de las experiencias de FIDA en Centroamérica, es singular en cuanto a la activa participación de los grupos indígenas.
Como resultado más del 90% de los técnicos que trabajan "mano a mano" en el programa, son darienitas.
Cada uno de los componentes ha pasado ya por las capacitaciones necesarias, en temas como La Organización y Liderazgo, Trabajo en Grupo, Registros Contables, al punto que se han elaborado reglamentos para las organizaciones de mujeres y de los productores.
Otros renglones como el de los recursos naturales, han mostrado también sus primeros frutos, estableciéndose viveros en los tres sitios donde Pro Darién ha establecido sus sedes o Centros de Promoción y Desarrollo (CPD), siendo éstos Yaviza, Camogantí y Sambú, que constituyen la parte ejecutora.
Tanto los propulsores como el titular del MIDA, Pedro Adán Gordón, coinciden en que estos avances tienen su fundamento en equipar con las herramientas necesarias a los beneficiarios y no "cargarle otro problema".
El director del CPD de Yaviza, Alfonso Moreno indicó que todo este engranaje está a cargo de un comité directivo compuesto por representantes de la comunidades indígenas y del Estado.
Añadió que cada vez son más las regiones que se incorporan a la iniciativa, que busca involucrar finalmente, a unas 98.
Explicó que en Yaviza se ha logrado la incorporación de 39 sectores, mientras que en Sambú 26 y en Camogantí 15.
Estuvo de acuerdo con González en asegurar que la consulta de los planes de desarrollo que la propia comunidad plantea son parte fundamental de la estrategia ejecutada y sin duda "el truco" medular en el que se basa Pro Darién, sobre todo porque son ellos quienes aportan la mano de obra.
EL PERSONAL Y EL SACRIFICIO
"Estoy dispuesto a dar todo por este programa", en esas palabras se expresó González al cuestionársele sobre su interés en las proyecciones futuras.
Entender el alcance de esta iniciativa de desarrollo sostenible, involucra situar al lector en el constante ir y venir del personal que actualmente lo ejecuta.
Ese recorrido que deben efectuar por esas 80 regiones que al final de año prometen ser unas 98.
En parte porque el monitorear permitirá evaluar los primeros resultados y también porque el mantener el contacto directo con estos grupos y que ellos se identifiquen con la labor, significará un aditivo circunstancial para el éxito.
Rubén Mendoza, supervisor de capacitación, ha sabido reconocerlo y en medio de una sonrisa relató que "en este oficio no puede haber familia de por medio, porque hoy podemos estar en Panamá y al día siguiente tomamos un avión a La Palma, o un bote a Sambú"...
Esta primera etapa de capacitación ha ameritado, continuó, "meterse de lleno con la gente, con los niños".
Esta visión fue también la que planteó González, quien detalló que la cultura indígena tradicionalista ha demostrado que los dirigentes comunitarios son el punto fundamental entre ese enlace proyecto - comunidad.
ENTREGA DE ESPECIES
En el marco de la novena reunión ordinaria del Comité Pro Darién, en Sambú fueron entregadas las primeras especies menores.
Unas nueve comunidades recibieron 18 puercas, a razón de dos cada una y un berraco. Con ello, explicó Mendoza, se beneficiaría a unas 108 familias y otros 520 beneficiarios indirectos.
Además, recibieron 400 pollos, con su respectiva alimentación y los componentes necesarios para su manutención, basados en la materia prima del lugar, harina de pescado, adicional a minerales y vitaminas.
La actividad fue bien recibida por los beneficiarios, quienes veían concretarse la primera parte del programa.
A partir de ese momento fueron trasladadas a sus respectivas comunidades las especies recién recibidas, donde ya estaban preparadas las condiciones que servirán para generar más tarde los ingresos deseados.
Al respecto, el ingeniero agrícola, Euribiades Chan, dijo que previo a esta etapa los beneficiarios reciben por espacio de una semana capacitaciones referentes a lo que explotarán.
Explicó que en el caso del componente agrícola se han dictado alrededor de 12, manejo de cultivo, ya sea ñame, otoe, maíz, arroz. Lo mismo ocurre en el caso de las especies menores.
Esta capacitación incluye la construcción de las galeras, hasta el manejo post- parto de las marranas.
Cada comunidad debe quedar con un capital semilla para administrar. Sin embargo, se les instruye también en cuanto a comercialización, por lo que según se conoció, es también responsabilidad del proyecto ofrecer las facilidades de transporte, piraguas, motores fuera de borda, entre otros.
"Lo que se espera lograr es el cambio en la receptividad de las personas", expresó confiado Clever González: Pero sin duda, todo este esfuerzo debe sintetizarse en "mejorar su calidad de vida"...


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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