Los precaristas que invadieron terrenos municipales en La Milagrosa, corregimiento de Playa Leona, al igual que los que ocuparon tierras de pertenecientes a una empresa privada en el área de El Progreso, corregimiento de Puerto Caminito, distrito de La Chorrera, insisten en su reclamo de tierras donde vivir y su disposición a pagarlas.
En el sector de La Milagrosa, 141 familias reclaman un terreno en donde vivir, aún cuando el Municipio de La Chorrera les ha advertido que deben desalojar el sitio, ya que las tierras están asignadas para La Universidad de La Paz, un comedor de la Iglesia Hosanna y el Ministerio de Obras Públicas (MOP).
Los precaristas cumplen hoy nueve días de haber ocupado las tierras municipales, en donde se mantienen las 24 horas del día, y aún después de haber culminado sin acuerdo una reunión que sostuvieran con la administración de la alcaldesa Yolanda Villa de Arosemena y el representante de Playa Leona, Luis Carlos Jaén.
Marlenys Salcedo, vocera de los precaristas, indicó luego de culminada la reunión y comunicado lo acontecido a sus compañeros la decisión fue quedarse en el lugar y “que los venga a echarnos”, pese a que la alcaldesa les mostrara la orden de desalojo ya elaborada.
No obstante, un oficial de alto rango dentro de la Policía Nacional de La Chorrera, aseguró el pasado viernes no haber recibido ninguna solicitud de parte del la Alcaldía para proceder al desalojo de los precaristas y que de llegar este lunes, se tendría de proceder al día siguiente.
Ello se debe, según explicó la fuente, que primero se debe solicitar una o dos “escuadras” de las Unidades de Control de Multitudes (UCM) a la capital, para apoyo de las unidades existentes en La Chorrera, ya que el número es bastante reducido.
Salcedo indicó que por parte de la alcaldesa se les pidió desalojar el área voluntariamente ya que ella es enemiga de utilizar la fuerza.
Mientras que en el sector de El Progreso, los precaristas que fueron desalojados ocuparon un día después otro sector, colindante con la comunidad de El Progreso Número Tres, donde han comenzado a numerar los lotes, talando a su paso varios árboles y desmontando gran parte del terreno.
En el sitio son ya notables un gran número de viviendas construidas con la madera de los árboles cortados y hojas de zinc, tablas y otros materiales.
Ninguno de los invasores asegura conocer a quién pertenecen las tierras. Algunos afirman que son del Banco Hipotecario Nacional, lo cual fue negado por el regional del MIVI en Panamá Oeste, Valentín González.