Las declaraciones de monseñor Torres se dieron después de conocerse las estadísticas de suicidios en la provincia de Herrera, que iniciaron este año con dos nuevos casos en menos de un mes.
Según Torres, lo sucedido debe llevar a la sociedad a una reflexión de lo que está sucediendo y la crisis de valores.
De acuerdo con el obispo, es alarmante que hoy día los jóvenes se sumen a esta conducta suicida, y que puede atribuirse a la falta de valores, la ruptura familiar, y sobre todo a la forma en que se incita a la violencia en los medios de comunicación y las supuestas fiestas de diversión donde los adultos ahogan en licor a la juventud.
"Mientras sigamos propiciando el desorden de vida, y poniendo al licor en el centro de las celebraciones populares, ésta será la respuesta de la sociedad", aseguró.
Sostiene que si se olvidan los valores y se quita a Cristo de los caminos, la muerte será siempre el resultado. Dijo que faltan "ejemplos en la sociedad" porque la transparencia, la honradez y la manera positiva con la que se enfrenta la vida son valores fundamentales.
Algunas personas que se suicidan generalmente tienen un profundo trauma del pasado en forma de incesto, violación o abuso sexual, que les provoca un sentimiento de estar desvalidos.
La idea de que la mayoría de las personas que se suicidan son depresivas, no es exacta.