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Primera carrera de autos de lata


Durante siglos los niños de todo el mundo se han procurado la diversión por sí solos, inventando toda clase de juegos y juguetes caseros, heredando así sus inventos a otras generaciones.
Uno de esos grandes inventores es el pintor chorrerano Roy Arcia, quien nos cuenta que cuando tenía 10 años recurría a los materiales de desecho para construir sus propios carros de juguete.
Un día mientras estaba en su casa, que está ubicada en el mero corazón de la comunidad de "El Marañonal" en La Chorrera, conocida así por tratarse de un sector donde antaño abundaba el marañón, se tomó un tiempo para enseñarle a los más chicos del barrio cómo construir sus propios juguetes.
"Fue así como me vino la idea de hacer la primera carrera de autos de lata, que creo es la primera de este tipo que se celebra a nivel nacional", comenta Roy Arcia.
Esta iniciativa sirve además para que los niños ejerciten su creatividad en base a los pocos recursos con que cuentan como lo son: latas, galones y litros de soda de plástico, clavos, palos y demás, que los pueden conseguir en su entorno.
Esta carrera, que será el domingo 16 de abril, contará con un circuito cerrado que tendrá como escenario el parque de "El Marañonal", con jurados en cada punto, que velarán para que se cumpla con los reglamentos establecidos: no se puede correr, sólo se permite la caminata rápida; tampoco se pueden chocar entre participantes. Está prohibido también el choque entre los autos y si en el transcurso de la carrera algún modelo sufre desperfectos mecánicos, queda automáticamente eliminado, tal como lo especifica el reglamento.
Por el momento existen inscritos un total de 31 participantes y se espera que lleguen a 50, los que se harán acreedores a premios y regalos como incentivo a su creatividad.
El punto más importante de este esfuerzo que realiza el artista Roy Arcia, es la función social de rescatar a la niñez de un sector donde se han dado casos de criminalidad y violencia extrema, venta de drogas y demás, "que los niños no deberían de aprender por ningún motivo".
"Como yo soy un hacedor de cultura, me puse a pensar por qué no darle un poco de cultura a mis vecinos", señala Arcia, quien confiesa que el trabajo no ha sido fácil, ya que los niños lo han aceptado, pero no todos los padres, muchos de los cuales envían a sus hijos, pero no participan.
Se trata de un sector donde nadie se comunica, porque está en el ambiente lo no grato y las cuentas pendientes entre familias, por hechos suscitados, que impiden el trabajo que se busca realizar.
Para Roy Arcia, haber escogido un lugar como ese para vivir, más que una amenaza para su integridad física y familiar, es un reto, porque como él mismo lo dice, para él no hay lugar donde no se puedan hacer las cosas, "porque lo que yo creo que se puede hacer con el arte, yo lo haría en cualquier lado".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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