
Su hábitat
- Lugares
- Fondos rocosos y arrecifes de coral, pero se puede encontrar en otros tipos de sustratos, naturales o artificiales como: lagunas costeras, debajo de muelles y cerca a espolones.
- Profundidad
- Se ubican desde un metro hasta 100 metros del fondo del mar.
- Medidas
- Puede llegar a medir de 40 a 45 centímetros de largo.
- Reproducción
- Un pez león de seis pulgadas o 16 centímetros de longitud ya empieza a reproducirse.
Al no tener enemigo natural se ha convertido en el rey de las profundidades del Caribe centroamericano. Desde hace cinco años invadió las aguas del Atlántico panameño, convirtiéndose en una amenaza para otras especies marinas.
Se trata del pez león, y aunque desde 2008 se reportó su aparición en el área protegida del Parque Nacional Portobelo, en Colón, luego en Bocas del Toro y San Blas, se desconoce con exactitud de cuánto es su población. Su proliferación en los últimos años es motivo de preocupación, pero el consumo de su carne podría acabar con el problema.
Tiene un estilo de reproducción peculiar, pone dos millones de huevos por hembra al año y come un pez cada minuto (ver infografía), lo que lo convierte en un depredador voraz, sobre todo de especies comerciales (pargo, corvina, camarón, langostino, langosta, centollo, mero).
Si bien es cierto los efectos en el ecosistema de la región pueden llegar a ser devastadores, Gabriel López, de la Fundación “Clear this Fish”, comentó que una forma de controlar la población es consumiendo este pez. “De no hacer algo, en cinco años llegaría a ser un problema”, afirmó.
A pesar de que este ejemplar contiene en sus aletas una toxina con veneno, “no es mortal”, aclaró Andrew Sellers, biólogo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, quien realiza un estudio sobre esta especie.
De hecho, explicó que el pez no es agresivo y las picaduras en la gente son debidas al contacto accidental. En la mayoría de los casos, causan un fuerte dolor e hinchazón. Hay quienes la comparan con la de un tábano (insecto un poco más grande que una avispa). Al no ser venenoso, se puede comer, ya que la toxina pierde su efecto después de 30 minutos de muerto. Incluso, López señaló que su carne es más blanca y 100 veces mejor que la de corvina, por lo que “Clear this Fish”, que se dedica a extraerlos en las costas colonenses, con el apoyo de Scuba Portobelo, están impulsando a que los pescadores artesanales empiecen a cazarlo y lo pongan a la venta.
En algunas regiones de Bahamas, el plato cuesta 15 dólares. No obstante, un obstáculo para su venta podría ser su valor comercial de cinco dólares la libra, el precio de una langosta.
Impacto ambiental
Al llegar a un arrecife, este pez consume el 80% de la vida de ese ecosistema, y no solo genera un desbalance, sino que contribuye con el “proceso de blanqueamiento de los corales”. Debido a su alta tasa alimenticia, puede causar una baja en la cantidad de peces pequeños -como los limpiadores- y crustáceos herbívoros, que regulan el crecimiento de algas.
El problema sobrepasaría las barreras del mar. López afirmó que también la industria pesquera, los pescadores artesanales y los pequeños caseríos a lo largo de las costas se verían afectados, pues al comerse, este pez, los ejemplares juveniles de las especies comerciales, y de continuar las personas extrayendo los adultos, llegaría un momento en que no habrá disponibilidad de estos en el mercado.
La presencia de esta especie invasora no solo afectaría la pesca, sino al turismo subacuático que empezaría a mermar, porque lo único que se va a ver en las profundidades es peces leones, disminuyendo el potencial turístico de la zona.
“Debido al poco tiempo que ha estado presente esta especie, todavía no hay mucha información para determinar cómo su presencia ha afectado a las poblaciones de peces nativos”, manifestó Sellers.
El biólogo explicó que en la etapa juvenil, la dieta de este pez son más que nada invertebrados (camarones, cangrejos, estomatópodos). Al crecer, suele alimentarse de peces pequeños de arrecife y juveniles de otras especies.Describió que se alimenta abriendo su boca rápidamente y succionando la presa, la cual es tragada completa. “Lo interesante del pez león es que se ha determinado que produce una corriente de agua con su boca que desorienta a su presa”, resaltó.
En el Caribe se han detectado dos especies de pez león, el Pterois volitans y el Pterois miles, que solo se encuentra en la costa del este de Estados Unidos.
Por su parte, Aramis Aversa, director del Centro de Ciencia del Mar y Limnología, de la Universidad de Panamá, mencionó que a futuro piensan realizar una investigación, porque han encontrado peces globos que están a 90 metros de profundidad del pez león y se maneja la tesis de que estén allí esperando a que se reproduzcan para comerse los huevecillos, pero en el intento han muerto, por lo que tomarán muestras para comprobar esta teoría y de ser cierta, entonces se podría decir que ha encontrado su depredador natural.