Padres de familia de la escuela Miguel Alba, de Soná, volvieron a cerrar ayer la carretera hacia ese sector porque están molestos por la contaminación de fibra de vidrio en ese plantel.
El docente Nelson Pineda sostuvo que hay informes que certifican el riesgo que corren y recomiendan no estar en el local ahí para evitar enfermarse.
Según el director Emiliano Ramos, hay más de 35 estudiantes con enfermedades respiratorias, alergias, picazón, vómitos y erupciones en la piel, y unos 25 docentes y padres de familias con las mismas condiciones.