Si ganaderos y carniceros no llegan a un acuerdo antes de que se de la apertura de la carretera que se construye de Chiriquí Grande a Almirante en Bocas del Toro, la población podría padecer una escasez de carne de res.
Gilberto Cano, presidente capitular de la Asociación de Ganadero (ANAGAN) dijo que tal aseveraciones se fundamentan en la inconformidad de los ganaderos locales por el trato que reciben de los carniceros a la hora de comprar y pagar lo animales.
Detalló que al momento de llevar una animal a vender los carniceros realizan una limpieza cuyo producto final es el de 60 y 100 libras de desperdicios, sobre esto hacen un descuento por el desalojo de líquido que se da en los animales que al final significa un duro golpe para la economía de los criadores.
Agregó que a la hora de cobrar es otro problema pues tienen que esperar una semana o más para poder ver el dinero que en ocasiones no está completo y hay que regresar nuevamente.
En al provincia se tienen varias tarifas que dependen del peso del animal (si es vaca o novillo) y llama poderosamente la atención que cuando uno va a la carnicería, en los mostradores se aprecian precios iguales para ambas carnes, entonces no sabemos en que se beneficia el consumidor lo que nos pagan de menos a nosotros, cuestionó Cano.
Además tenemos el inconveniente de que no se puede vender animales en grandes cantidades; esta situación ha obligado a los ganaderos a buscar mercados en el interior del país.
"Sabemos que la situación va a empeorar con la apertura de la nueva carretera, la lógica indica que quienes tienen varios animales por vender preferirán embarcarlos en un camión y llevarlos a otra provincia donde además de comprarlos todos, nos cancelan en efectivo, de inmediato y a un precio justo", agregó Cano.