La comunidad de Huacas, Quijo, en el distrito de Olá, es uno de los sectores más pobres y sufridos de la provincia de Coclé, desde que en 1968 tuvieron la presencia militar y vieron morir a dos miembros de su comunidad sin causa aparente y a quienes nunca se les hizo justicia.
Luego de tantos años, la población compuesta por unas 100 familias, cada una de ellas con cinco miembros o más, lucha por salir adelante colaborando con las autoridades en proyectos que son de beneficio para todos.
En la población de Huacas habita la familia González que está compuesta por seis adultos y 10 menores de edad. Todos viven en una pequeña y desvencijada casa hecha de tierra, zinc y pencas.
Estas personas han tenido que enfrentar la vida en condiciones infrahumanas, su vivienda no cuenta con un buen techo, suficientes camas, ni enseres domésticos, la insalubridad inunda la vivienda donde hace menos de 15 días una de las mujeres de la familia dio a luz en un pequeño cuarto que está separado del resto de la vivienda, por unas viejas colchas
Los moradores del lugar aseguran que allí se dan problemas debido al consumo excesivo del chirrisco o chicha fuerte, provocando constantes riñas en la zona.
Señalan que la mayoría de las veces las peleas son ocasionadas por los visitantes de Calobre, que es una comunidad que colinda con Huacas.
El camino hacia Huacas fue recortado en agosto de 1974 y desde entonces se ha desmejorado, por lo que el representante de Huacas, Pedro Barrios, les solicitó a los moradores que se reunieran para hablar sobre un proyecto de rehabilitación de éstas, pero el día que se dirigía hacia la población fue atacado con machetes por unos desconocidos, por lo que el proyecto no se ha podido llevar adelante.
La comunidad no tiene agua potable, el líquido que consumen proviene del Cerro Juncal y no está clarificada, tampoco cuentan con luz eléctrica, ni servicios médicos, además de que la escuela y los caminos de acceso están deteriorados.
La población ha esperado la construcción de una toma de agua para la que se cuenta con los recursos económicos, pero los dueños del terreno donde se deben colocar las tuberías no permiten el paso por su propiedad, por lo que la comunidada ha perdido el ánimo de continuar con el proyecto y ha pedido la intervención de la iglesia para lograr una solución.