Pareciera que sólo ocurre en las novelas, pero a los hermanos Guillermo y Alejandro Jaimes, de 15 y 13 años, respectivamente, pasaron por una triste historia que tuvo un final feliz.
Tras sepultar el pasado lunes a su padre en La Chorrera, quien falleció hace 12 días a causa de un paro cardíaco, los hermanos no tenían a dónde ir.
Desde entonces ambos jóvenes habían estado viviendo en casa de Ana Villarreal, una buena mujer que hace 4 años había conocido a Jaimes.
Luego de 10 años, ayer su madre Basilia Marilú Pérez llegó a La Chorrera en busca de sus hijos, a quienes había tenido que abandonar porque las relaciones con su padre no estaban bien.
Mencionó que el señor la devolvió de Estados Unidos a Panamá, sólo con su hija Cristina, que tiene ahora 17 años.
Basilia, quien se gana la vida en un kiosco que tiene en la Escuela Ricardo J. Alfaro de Pacora, dice que ahora sólo le queda luchar por sus hijos.
Para Ana Villarreal, el hecho que la madre de estos niños haya aparecido la llena de tranquilidad porque sabe que ahora van a estar con alguien que los quiere.
Por nueve años, Basilia Marín Pérez creyó que sus dos hijos, Alejandro y Guillermo, estaban viviendo en Estados Unidos con su padre y éstos a su vez creían la versión de su progenitor, que les aseguraba habían sido abandonados por su madre y que vivía en Santiago de Veraguas.
Jaimes juntos con sus hijos retornó a Panamá y fue a residir en el distrito de La Chorrera.
Según Basilia, hasta 1995 vivía en Tampa, Florida, pero su esposo decidió enviarla sola a Panamá y aunque en tres ocasiones hizo lo posible por perder el vuelo, el maltrato que recibía la convenció de regresar a su país sólo con Cristina Maribel.
Para Alejandro y Guillermo, ver a su madre fue una sorpresa, especialmente cuando su padre les aseguraba que ella los había abandonado.
Reencuentro familiar tras deceso del padre
El occiso siempre les aseguraba que su madre los había abandonado.