Residentes de Macaracas cerraron ayer la vía a la altura del puente sobre el río La Villa para exigir que se clausuren permanentemente al menos 13 porquerizas ubicadas en las riberas del río Estibaná.
Durante dos horas estuvieron en el lugar hasta la llegada de la gobernadora de la provincia, Gina Smith, quien les aseguró que habrá una reunión la próxima semana para tratar el tema.
A juicio de los moradores de Macaracas, las porquerizas han afectado la salud de la comunidad, además de causar la contaminación del río Estibaná, afluente del río La Villa, lo cual está siendo investigado por el Ministerio Público, que ya realizó inspecciones en algunos centros de cría de cerdos.
Elpidio Vega, dirigente de la comunidad, manifestó que el cierre de solo seis porquerizas de forma temporal no es la solución al problema, ya que hay serias fallas por parte de los porcicultores que han incumplido las normativas ambientales por años.
“En mi mano tengo siete documentos de las autoridades pasadas sobre porcicultores que han fallado durante toda su vida y a quienes no se les puede dar permiso porque están incumpliendo”, dijo Vega.
El dirigente aseguró que estas porquerizas no tienen permiso de operación ni estudios de impacto ambiental, así que es imposible que se les dé licencia.
Edgar Nicosia, vocero de la comunidad, pidió a las autoridades hacer cumplir las normas que la ley establece, ya que este río es el principal afluente del río La Villa que abastece de agua a más de 150,000 personas de las provincias de Herrera y Los Santos.