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Reubicación única opción para sobrevivir


Actualmente en Coclé, a 50 metros de distancia del río Farallón, habitan siete familias cuyas viviendas deben ser reubicadas por el riesgo que representa el desbordamiento de ese río que arrasaría con lo que encuentre a su paso.
Estas personas se encuentran ante una disyuntiva: deben decidir entre una reubicación para preservar sus vidas o permanecer en el lugar ante el riesgo de morir.
Se trata de gente humilde que vive en la región hace más de 50 años, fundaron su hogar y levantaron a sus hijos, quienes a su vez formaron familias cohabitando generación tras generación, y ahora un designio de la naturaleza los obliga a marcharse.
El 90% de la población basa su economía en la pesca, hay buses que cubren la ruta hacia la comunidad, tienen escuelas y universidades a las que asisten sus hijos, pero su mayor preocupación es que no cuentan con los recursos económicos para construir nuevas viviendas.
Una de las afectadas es Nidia López, de 58 años de edad, quien vive con su esposo, cuatro hijos y cuatro nietos. López dijo que su padre le heredó un terreno al otro lado del río, donde construirá su casa y mudará a su familia.
María Nuñez señaló que tiene 52 años de vivir en Farallón y aseguró que no saldrá del lugar a menos que vea su casa afectada por la corriente. Sin embargo, éste no es el caso de Zacarías Visuete, madre de cuatro y abuela de cinco, quienes viven con ella. Visuete dijo que su casa está a menos de 50 metros del río y no tiene medios para mudarse del lugar, por lo que espera que las autoridades le donen un terreno en el nuevo proyecto de vivienda para ponerse a salvo.
Por su parte, Silvio Vásquez tiene 70 años de habitar en el lugar y dijo que las fuertes crecidas han llevado el agua a menos de dos metros de su casa; él también espera la donación de un terreno para mudarse.
Adrián Bernal, de 70 años de edad, aseguró que nunca había visto árboles enormes ser arrastrados por la corriente del río dejando la orilla sin mangles que soporten la presión de las aguas.
Previendo lo que pueda ocurrir, las autoridades del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) realizaron una inspección en el área y comunicaron a los miembros del Consejo Municipal y a las familias, que la única salida para evitar pérdidas lamentables, es que las siete familias se muden del lugar, pero para los afectados la situación no es tan sencilla.
Luis Ortega, coordinador del SINAPROC, dijo que en el lugar no se puede hacer nada más; "ni la colocación de gaviones soportará la fuerza del río", aseguró.
Agregó que las familias deben ser reubicadas antes de la próxima temporada de lluvias, de lo contrario se perderán muchas vidas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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