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Rey Antonio Agudo, un ejemplo de superación


Recorrer las calles de la ciudad de Santiago durante alguna festividad es encontrarse con todo tipo de historias, sin embargo, son muy pocos los que tienen la valentía de dar a conocer al público las penurias por las que algún día pasaron, que con ayuda espiritual y fuerza de voluntad han podido superar.
Tal es el caso de Rey Antonio Agudo, un artista veragüense que a pesar de haber caído un día en el oscuro mundo del alcoholismo y la drogadicción, ha sabido encontrar la fuerza para salir adelante y dar a conocer su arte.
Agudo relata que fueron muchos años sumido en la falta de esperanza y el desinterés por la vida, ocasionados por pérdidas de familiares, frustraciones profesionales y una serie de factores que lo empujaron a escoger la peor de las salidas.
Luego de varias sesiones de recuperación y de haber ingresado en organizaciones de ayuda, tales como Alcohólicos Anónimos y Teen Challenge, Rey Antonio, como se le conoce, ha vuelto a la vida de artista y lo ha hecho de una manera impresionante para el público que gusta de admirar lo autóctono de nuestra tierra.
Durante las pasadas festividades de Santiago Apóstol, nos encontramos a este valiente personaje que se atrevió a afrontar sus realidades y a brindar un ejemplo para los que piensan que no se puede salir de los vicios.
Sobre todo causaba gran admiración en la exhibición de sus trabajos, un conjunto de obras del Santiago antiguo, donde se exponían las principales características del aspecto que tenía la ciudad durante épocas muy antiguas, en las cuales se destacaba la famosa Placita, la central y otros sitios.
Para nuestro personaje, esta idea surge de sus añoranzas del pasado, de las que recuerda sus antepasados, las noches de placita y otras remembranzas que lo llevaron a traer este proyecto como un regalo para el pueblo, al tiempo que le daba la oportunidad de rejuvenecer su alma.
Afirma además que era un proyecto que le tomó un tiempo considerable, en el cual se dedicó a investigar y a conseguir las fotos del Santiago de los años 50 y 60, para unir estos materiales con los recuerdos que le quedan y poder brindar un trabajo más completo.
Pese a que ha pasado mucho tiempo, afirma que de su mente no han salido personajes pintorescos de aquella época, como "la señora Panchita", "Casiquito", "Patiño", "Buche de Pavo", "Piñango", "Calzadilla", etc., quienes le han servido de inspiración para continuar adelante.
Según comentó, este interés por el arte es una facultad que viene en su sangre, dado que no ha realizado ningún tipo de estudios para convertirse en acuarelista.
Para Agudo, todo le viene como arte primitivo, ya que es "ver los colores a rajatabla y así expresarlos de una manera natural", lo cual ha hecho desde que era un niño, época en que se interesaba por coleccionar arte y visitar las exposiciones que se hacían.
Comentó que en esta carrera han sido muchos los sufrimientos por los cuales ha tenido que pasar, tales como el haber participado en concursos y no haber ganado, sin embargo, asegura que pese a todas las implicaciones que estos hechos tuvieron en su vida, no se ha convertido en un ser resentido con el resto de la sociedad.
Por el contrario, está muy agradecido primero con Dios y luego con el pueblo por la ayuda que ha recibido, puesto que su arte cuenta con el respaldo y la admiración de la población a la cual se debe, y a la que está dispuesto a dar todo el aporte que le sea posible.
Según relató, está a la disposición para dar a conocer sus conocimientos a todo aquel que se encuentre interesado, puesto que para su alma no existen los egoísmos que están en el interior de muchos de los que se dedican a estos menesteres, tanto es así que se dedica a pintar en público para que aquel que quiera preguntar pueda hacerlo con toda confianza.
Agregó que no desea para nadie las dificultades y problemas por los cuales ha pasado, por lo que le sugiere a la juventud que ni por broma se acerque al terror que representan las drogas, pues es muy fácil entrar, pero el proceso de salida es lo más difícil que existe, a tal punto que aun cuando ha pasado por los procesos de recuperación no puede afirmar que se ha curado del todo.
Sin embargo, ha buscado la ayuda del único ser capaz de brindarle lo que realmente necesita, como lo es Dios, al cual se ha aferrado y mantiene sus esperanzas en que nunca más volverá a la oscuridad en la cual estuvo sumido.
Es así como luego de 26 años de alcoholismo, de los cuales 20 estuvieron acompañados de la drogadicción, Agudo reconoce que el camino no es fácil, pero existe un Dios que todo lo puede y que no se niega a ayudar a quien lo necesita, y quien añade tener la fe suficiente para lograr que no exista ningún factor que lo lleve una vez más a esta vida.
Luego de todo este calvario, hoy día Agudo puede sentirse orgulloso que sus cuadros se encuentran como adornos en muchos de los principales y distinguidos comercios de la localidad, lo cual es un incentivo para seguir adelante y haciéndolo cada vez mejor.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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