En las festividades religiosas del Cristo Negro de Portobelo, a diferencia del año pasado, hubo menos asistencia por ser un día laborable y por las lluvias que cayeron desde la mañana.
Hasta las 5:00 p.m. se apreciaba que las personas podían caminar libremente, ya que el pueblo portobeleño no estaba repleto como en otras ocasiones.
Maritza Ceballos, una de las vendedoras de artesanías religiosas del "Naza", dijo que este año no vendió tanto, pero ya estaba preparada que eso podía pasar porque era miércoles y la mayoría labora.
Sin embargo, la fe de los feligreses sigue fuerte como siempre, y es así como mujeres y hombres pagaron sus mandas de sacrificio hasta llegar al santo milagroso que le ha concedido sus peticiones.
En la iglesia de San Felipe de Portobelo, el arzobispo José Domingo Ulloa presidió la misa de la mañana; y el obispo de Colón y Guna Yala, Manuel Ochogavia, la de la noche.