El indostanés Sandi Sari, de 39 años, fue asaltado por sujetos armados que lo despojaron de su arma de fuego con permiso y unos 450 dólares.
El hecho se dio el viernes y los malhechores esperaron que el extranjero llegara a Puerto Escondido para cometer el delito. La Policía realizó un operativo que dio con la captura de algunos sospechosos. Mientras que Denis Baker de 33 años, fue asaltado por otros tres sujetos que le quitaron 50 dólares.
Mientras que el Lic. Rafael Cornejo del departamento de Recursos Humanas del centro de salud, manifestó que además de la felicidad que se busca transmitir a estos niños humildes, la proyección social también busca enfrentar a los funcionarios que trabajan en el área urbana a las realidades que se viven en estos sitios de pobreza donde están presentes la injusticia social y la marginación.
Señaló que todos los servicios que se ofrecen tienen que llevar una proyección humana y social que permita llegar a los más necesitados de la provincia, sensibilizando a este grupo de personas hacia los poblados menos favorecidos de la región.
Panamá América realizó una encuesta en el lugar a todas las personas que participaron, y manifestaron la satisfacción en sus rostros, con la sencillez que poseen agradecieron al grupo de voluntarios por el día tan hermoso que les hicieron pasar.
Indicaron que la Navidad para ellos, había sido como un día común y corriente, donde ni siquiera había para regalarle un juguete nuevo a los pequeños.
Adultos manifestaron con triste pesar que es difícil la situación económica por la que están pasando, pues no cuentan con un trabajo que les permita una mejor calidad de vida.
Alegaron que viven a base de sacrificios, luchando por al menos conseguir para que los niños puedan comer, aunque aseveraron que en muchas han sido las ocasiones en las que se han tenido que acostar sin probar bocado.
Estos humildes campesinos, dijeron que a veces sobreviven porque siembran plátanos para alimentar a los niños.
El grupo de voluntarios del centro señalaron que se sentían felices de haberles regalado un rato de alegría a los adultos y niños, quienes disfrutaron de la comida, de los juegos, y los regalos que fueron donados con mucho cariño.
La población de El Salitre sufre de muchas carencias y muy pocas son las veces que reciben una ayuda que les permita seguir adelante.
Durante el periodo escolar, los niños confrontan muchas dificultades para sacar sus estudios adelante, porque no tienen ni siquiera los útiles escolares necesarios y no se le puede exigir a los padres de familia, que sólo ganan unos B/.3.00 diarios trabajando como peones.