María Pascual y Eustacio Martínez unieron sus vidas en sagrado matrimonio luego de convivir, por la ley civil por más de 45 años, compartiendo momentos de alegría y tristeza.
A pesar del tiempo transcurrido, los esposos Martínez decidieron formalizar su unión ante Dios y ante su comunidad, por medio del sagrado sacramento del matrimonio.
Y esta decisión, aseguran los contrayentes, la tomaron con el único propósito de pasar el resto de sus días en sagrada comunión y dejando un claro ejemplo a la juventud que la edad no importa para entregar el alma y sus corazones.
María cuenta con 92 años y Eustacio con 76, y aunque no tienen hijos propios, los de doña María, de su primer matrimonio, son para Eustacio sus ojos, porque le ha tocado criarlos y orientarlos por el camino del bien.
Conviviendo desde jovencitos en su finca ubicada en La Candilera, una pintoresca comunidad de La Encantada en Río Indio, Costa Abajo de Colón, la pareja que cuida el ganado y cosechas, decidió una tarde comprometerse ante el Supremo, pues como explican ambos, ya era el momento.
En un viaje de 2 horas por carretera desde Colón hasta la Boca de Río Indio y otros 35 minutos por bote hasta el pueblo de Quebrada Bonita, El Panamá América asiste a la boda que se celebró en la Iglesia del Carmen de la comunidad y donde el sacerdote Pascal Amagba, en la santa misa les da la comunión y los une, luego del compromiso de estos dos adultos, de quererse y respetarse hasta que la muerte los separe.
Doña María que dio a luz nueve hijos, de los cuales cinco le sobreviven, vestía un traje blanco con velo, como en las grandes bodas, y hasta su ramillete de flores lanzó a su salida de la iglesia, en medio de la lluvia de arroz que sus invitados lanzaban para desear felicidad y bendición a este matrimonio celebrado el domingo 13 de febrero del 2000.
Igualmente el novio, don Eustacio, lucía un elegante traje de etiqueta, para mantenerse dentro de los detalles de una boda que logra celebrarse en horas del mediodía de un día donde el sol y la fresca brisa de Río Indio acompañaban esta fecha tan especial.
" Ya era tiempo", expresó Eustacio al ser interrogado, del porqué se casaba a su edad, mientras era observado por María que a pesar de sus 92 años está tan clara como una quinceañera, sólo que con un leve problema de audición que no impedía que ella escuchara las palabras del sacerdote de la región.
UN SUEÑO HECHO REALIDAD
La novia señala que se casa porque después de tantos años de convivir es mejor estar en paz y cumplir con los mandamientos de Dios.
La diferencia de edad entre ambos es de 16 años. María Pascual nació en una comunidad de Penonomé el 24 de junio de 1909 y Eustacio Martínez en Río Indio, el 29 de marzo de 1924.
Al finalizar la ceremonia religiosa, los novios brindaron por su felicidad, en medio del entusismo de los asistentes, quienes les deseaban mucha prosperidad.
El "amor eterno" fue la frase del día, en medio de la pequeña recepción que ofrecieron sus hijas, nietos y bisnietos donde se sacrificó una novilla para compartir con los vecinos del pequeño poblado.
Este poblado cerca del Río Indio está lleno de vegetación, la cual ha sido testigo de la vida de estos dos panameños amantes de la tierra, que es el mejor testigo de la existencia de María y Eustacio.
Por último, los esposos dejaron claro que cuando el amor existe nada tiene que ser obstáculo, porque la edad no importa cuando el deseo de hacer algo nace del corazón.