Hambre, pobreza y angustia es lo que reflejan los rostros de humildes personas que esperan, cada 8 de marzo, para agradecer a San Juan de Dios por los favores que reciben.
Como es tradición en la Casa del Pueblo en Natá de Los Caballeros, bondadosas personas se reúnen para repartir bolsas de alimentos a los campesinos provenientes de las áreas apartadas de la provincia de Coclé, y que viven en extrema pobreza.
María Vargas, junto a su esposo, es una de las tantas personas que esperan con ansias el día de San Juan de Dios.
Señaló que durante todo el año siembra naranjas para venderlas y recolectar el pasaje para asistir a Natá.
Aseveró que vive en Ojo de Agua, en El Copé, y la situación por la que atraviesa su familia no es la mejor.
Recolectar comida para los más pobres es el compromiso que adquieren los feligreses a los que San Juan de Dios le cumple una gracia.
Este año unas 115 libras de arroz, 50 libras de macarrones, 50 libras de papas y gran cantidad de carne se cocinó para más de dos mil personas.
Benigna Collado, quien desde 1972 se dedica a cocinar los alimentos en San Juan de Dios, indicó que desde las 3: 30 de la madrugada de este jueves se levantó a preparar los fogones, y a poner las ollas con los macarrones y papas, mientras llegaba el resto de las cocineras.
Agregó que reciben mucho apoyo, y aunque en ocasiones las donaciones no son muy grandes, con el favor de Dios los alimentos se multiplican.
Aseveró que además de la comida, también les alcanza para preparar diversos postres como el cacao y chichas.
En la provincia de Los Santos cientos de personas también asistieron por un plato de comida, a las festividades de San Juan de Dios.
Agripina Monterrey tiene tres hijos discapacitados y viajó desde Sabanagrande de Pesé, con la esperanza de llevar algo de comida a su casa.
Víctor Moreno, hijo de Agripina y quien se encuentra en silla de ruedas, manifestó que su papa es el único que trabaja en la casa para poder comprar los medicamentos y alimentos que requiere.
Expresó que quería llevarle mucha comida, porque se lo merece, ya que se sacrifica mucho por ellos.
En tanto, la maestra Mercedes Bernal, quien tiene años de asistir a esta celebración religiosa, señaló que sus padres le dejaron como misión ayudar a las personas más necesitadas.
Alegó que su papá en vida regalaba la leña con la que se cocinaban los alimentos y su mamá vendía las gallinas que tenía, con el propósito de regalar ese dinero a los campesinos pobres.
Según los organizadores de este año, se repartieron 300 bolsas de comida, 450 bolsas de golosinas y útiles escolares para los niños, así como también se distribuyeron 1, 500 platos de alimentos en el desayuno, almuerzo y la cena.
Las personas que colaboraron se sentían felices de ver a los más necesitados sonreír.
San Juan alimentó a los pobres
Los feligreses se comprometen a ayudar a los más necesitados cuando el santo les cumple la gracia solicitada.