La falta de agua, techos que se están cayendo, carencia de baños y servicios sanitarios, es el diario vivir de cientos de familias que residen en caserones condenados en la ciudad de Colón, las cuales, además, viven con el temor de una tragedia, pues estos inmuebles se han convertido en trampas de muerte por los potenciales riesgos de incendios o desplome de paredes y balcones.
Algunas familias residentes en estas casas desean que les sean reparadas sus viviendas, mientras que otras que tienen capacidad de pago, abogan por ser reubicadas a un mejor área.
Marcia Ortiz, residente en la Calle 8 Central y Meléndez, dijo que tiene más de 20 años de vivir en ese sector y ha visto de todo, casas que se caen, fuego y hasta accidentes por el mal estado de las viviendas, de las cuales consideró no reciben mantenimiento.
Ortiz desea un mejor ambiente para sus nietos, ya que sus hijos están grandes. Ella teme dejar salir a su nieta de 4 años porque el balcón en cualquier momento puede ceder y provocar una desgracia.
Muchas de las familias que residen en estas casas condenadas exigen al Gobierno Nacional que les dé una solución a sus problemas de viviendas, pero se tiene que evaluar, indicó la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot),Yazmina Pimentel.
Sostuvo que muchas tienen capacidad de pago, mientras que otras optan por los programas de Parvis o préstamos de materiales, por lo que se hace un estudio de cada caso individualmente.
Riesgo potencial
Actualmente, en la ciudad de Colón, hay 113 casas condenadas mediante resoluciones, 26 inmuebles en ruinas vacíos y 21 lotes baldíos, informó el director regional del Miviot, Osvaldo Chavarría.
Estos caserones datan desde la construcción del Canal Interoceánico y algunos hasta de mucho tiempo atrás, también muchos de estos viejos inmuebles tienen dueños.
“Se está tratando de negociar con ellos, como se dio la semana pasada, en donde se logró que el dueño de la casa 6062 la demoliera y se le entregó un subsidio a las familias allí residentes hasta que se termine el proyecto de Nueva Providencia, donde serán reubicadas”, manifestó Chavarría.
Sostuvo que para el año 2009, en la ciudad de Colón, había 45 albergues temporales para familias víctimas de fuegos, inundaciones o desplome de viviendas, cifra que ha sido disminuida a 39, debido a que ahora las personas damnificadas son reubicadas en hoteles por un tiempo determinado.
Los afectados se mantienen en estos alojamientos hasta que se les dé una solución, ya sea entregándoles un subsidio mensual para que puedan pagar un alquiler o apliquen en los proyectos estatales de vivienda que se están ejecutando en la provincia.
“Suman unas 600 familias y se espera sean reubicadas en los proyecto Praderas de Buena Vista y Nueva providencia, tomando en cuenta la capacidad de pago o un fiador”, señaló Chavarría.
El temor a una tragedia también se ha extendido a las afueras de la ciudad de Colón, donde a muchas familias les preocupa que sus viviendas sean afectadas por deslizamientos de tierra o inundaciones.
Al respecto, las familias de Nuevo Arco Iris, cuyas casas cedieron, serán reubicadas en el proyecto Nuevo Renacimiento, donde ya se han asignado las 75 primeras viviendas y algunas para los moradores de la casa 8095.
Las familias afectadas por el último fuego, la semana pasada, están ubicadas 9 en el Hotel Carlton y 5 en el Andros Café, mientras que a las otras 14 se les entregó un subsidio mensual hasta que puedan optar por una vivienda nueva en los proyectos del Miviot.
Según el Miviot, son más de 85 millones de dólares que se están invirtiendo en viviendas para Colón, para beneficiar a más de 2,000 familias en diferentes proyectos como el residencial Irving Saladino y el proyecto Nueva Providencia.