MÁS de 200 familias viven en el apartado pueblo de El Lirio, localizado en el límite de los distritos de La Chorrera y Arraiján.
La realidad de estos campesinos es que carecen de los servicios básicos como agua, centros de salud y carretera.
Un sendero de tierra es la única vía que los mantiene comunicados con el resto del país. Tristemente cuando una persona se enferma y deben trasladarla al Hospital Nicolás Solano de La Chorrera o la policlínica de la Caja de Seguro Social de Arraiján, empieza la odisea de sus familiares, porque sólo los vehículos 4x4 pueden atravesar la malograda carretera.
Las líneas de distribución del agua cruda de la planta potabilizadora Laguna Alta de la toma del lago Gatún, están instaladas precisamente por todo el poblado, pero carecen de agua potable.
La comunidad se abastece a través de una turbina de un acueducto rural, que en contadas ocasiones los motores se encienden para que las familias puedan almacenar agua.
La preocupación de los residentes se centra en la falta de voluntad de las autoridades gubernamentales, en desarrollar un plan de acción social.
Germán Canon, portavoz de los afectados, sostiene que la diputada Susana Richard de Torrijos ha establecido reuniones con la comunidad y les ha prometido resolverles los problemas, pero al parecer todo ha quedado en promesas de campaña.
El representante Eliécer Zambrano asegura que a partir de la próxima semana se realizarán las mejoras de los tramos más críticos de la calle.
En una reunión se les informó que existe una partida de PROINLO de 10 mil balboas, pero ese recurso sólo le alcanza para rehabilitar unos 500 metros del tramo en aproximadamente 2 kilómetros de carretera.
La escuela está invadida de murciélagos, que generan un ambiente de temor.
Sendero de tierra hacia poblado pobre
Los educadores caminan hasta dos horas desde el pueblo hacia las afueras.