B. del Toro. Miles de indígenas de las regiones que componen la Comarca Ngobe Buglé (Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro), se dieron cita el domingo en el distrito comarcal de Kankintú, para darle cristiana sepultura a uno de sus más altos dirigentes de las últimas décadas, José Cruz Mónico.
Desde tempranas horas del viernes, a bordo de botes, otros por tierra, realizando caminatas y travesías de hasta un día de camino, miles de indígenas se movilizaron hacia el lugar donde darían el último adiós al dirigente.
El cuerpo de Cruz, fue trasladado a Kankintú el sábado en horas del medio día bajo un torrencial aguacero. Ya en el lugar, muchas personas acompañaron el cuerpo a manera de homenaje. Mientras continuaban llegando las personas, familiares, amigos e invitados, así como autoridades tradicionales de otras etnias, se decían discursos y se leían resoluciones resaltando las virtudes del ya fallecido.
Aproximadamente a las 9:30 a.m. del domingo, se inició la misa que fue acompañada de cantos religiosos pero en dialecto indígena. Una hora más tarde, llegaron en un helicóptero la primera subsecretaria del PRD, Balbina Herrera y el presidente de ese grupo político, Hugo Giraud, quienes fueron recibidos por el presidente del CDN provincial, Benicio Robinson.
Escoltados hasta el lugar, los altos dirigentes participaron del resto de la misa e hicieron alusión al destacado papel que realizó Cruz, como prominente miembro del PRD. A través del vidrio de un lujoso ataúd se observaba el pálido rostro de un hombre que caminó todos los rincones de las cordilleras de los territorios que hoy día conforman la comarca, en busca de consenso para solicitar la demarcación.
Los que se acercaban, a manera de saludo y un adiós, tocaban el féretro cubierto por la bandera nacional y escoltado por unidades de la Policía Nacional. Al final de la misa, se inició el cortejo fúnebre que pasó por las principales aceras del pueblo.
Luego del recorrido, las miles de personas siguieron en dirección a un cerro de unos 200 metros de altura sobre el nivel del mar, finalmente, en medio de gemidos, gritos de dolor, lágrimas y desmayos se le dio el último adiós a quien calificaron como el último caudillo Ngöbe Buglé.