Dos sismos de 4.4 y 4.2 grados en la escala de Richter sorprendieron y causaron nerviosismo en comunidades chiricanas ayer martes.
En Boquete, en el centro educativo Josefa Montero de Vásquez, el temor fue mayor, pues desde hace poco más de una semana los padres de familia venían exigiendo al Ministerio de Educación la reubicación del plantel por graves filtraciones de agua y un desplome en su planta baja, provocados por un leve sismo a fines de febrero.
Luego de estos movimientos telúricos que, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, tuvieron 10 y 9 kilómetros de profundidad, respectivamente y se originaron en la falla local de Yari, en Potrerillos Abajo, las clases se suspendieron para reanudar el lunes en el colegio Benigno Tomás Argote.
Abelardo Serrano, director provincial del Sistema Nacional de Protección Civil, explicó que, además de Potrerillos Arriba y Abajo y Boquete, los fenómenos se sintieron con fuerza en Boquerón, David, Volcán, Dolega, Gualaca y Cerro Punta, donde acudieron para atender casos de emergencia.
Producto de los sismos, se reportaron rajaduras en algunas casas y edificios, y el Sinaproc determinó el cierre de tres aulas de clase del Centro Básico de Caldera, por presentar fisuras.
Zona vulnerable
Zenaida López, quien a las 8:41 de la mañana se dirigía hacia su trabajo en David, observó con angustia una gran cantidad de cables de alta tensión que se movían como si se fueran a caer.
“Me asusté mucho, pues vi que los cables se querían ir al suelo con todo y poste. Los autos salían de la vía para estacionarse y esperar que pasara. En ese momento pensé en mis hijos que estaban en la escuela. Hace rato no se daba un temblor tan fuerte ”, señaló.
Pese al temor, en Chiriquí están más acostumbrados a los sismos que en el resto del país. Solo el 6 de marzo, dos de ellos se registraron en la región.
Y en lo que va del año 2013, se han reportado en el país 19 movimientos sísmicos, de los cuales al menos 17 han sido en la provincia de Chiriquí.
