Catorce rescates en lo que va de 2013, y doce en 2012 ha realizado el Sinaproc en el Volcán Barú, punto más elevado del país, que cada verano atrae a turistas de aventuras.
Alcanzar su cima no es fácil. Con 3,475 metros sobre el nivel del mar y una temperatura entre 3°C y -8°C, se requieren muchas condiciones físicas, gran disciplina y, sobre todo, el apoyo clave de guías experimentados para lograrlo.

Tristemente, en la actualidad no hay suficientes guías idóneos en Chiriquí, y muchos de los que existen no saben otros idiomas, lo que limita su interacción con los extranjeros.
Sin embargo, en la temporada seca, de noviembre a abril, llega gente de todas las edades y nacionalidades deseosa de vivir tan interesante experiencia.

Apoyo clave
Salvador Martínez es guía desde 1994 y ha realizado más de 40 misiones llevando a grupos de nacionales y extranjeros. Tras casi 20 años de labor, sabe que su trabajo es una responsabilidad muy grande. “Tengo que asegurarme de que las personas suban y bajen sanas y salvas, para lo cual lo primero que les digo es que deben tener fortaleza física y mental”, sostiene.
En sus misiones recomienda llevar abrigos apropiados, comidas livianas y bebidas calientes para contrarrestar el frío y darle fortaleza al cuerpo. De hecho, les hace a los excursionistas una lista de bebidas que deben tomar como jengibre y tragos de whisky para entrar en calor, al igual que les dice lo importante que es el uso de ungüentos para prevenir desgarres musculares.
El experimentado guía afirma que, aunque se conoce los senderos al dedillo, no está de más que las autoridades mejoren las señalizaciones y que se aumenten los guardabosques.
Ricardo Morales es otro guía que lleva cinco años en la actividad y relata que en su último viaje, una persona quedó muy afectada. “Siempre trato de manejar estos casos psicológica- mente y observarlos todo el trayecto. De los viajes que he realizado, el 25% de las personas no han llegado y hemos tenido que pedir ayuda”, sostiene.
Entre sus recomendaciones a las autoridades para garantizar la seguridad está mejorar el control en las entradas del volcán, que no sea un simple lugar de cobro. Además, que se traten de habilitar puntos para acampar, tanto en la cima como en el trayecto.