A las personas se les debe "enseñar a pescar, no a darles el pescado ya cocinado en un plato", así lo considera Ernesto Vega, sociólogo colonense, quien es de la postura de que la gente que recibe ayuda social de parte del Gobierno, se le debe tener un seguimiento más cercano sobre el destino de estos fondos económicos.
A juicio del especialista de la conducta de la sociedad, la provincia de Colón, al igual que el resto del país, se ha unido a este apoyo social, en materia educativa, vivienda, capacitaciones -gratuitas-, pero que se hace necesario conocer los resultados beneficiosos que redundan en favor de la comunidad.
Uno que ha vivido este periodo, en que se han concedido estos tipos de apoyos sociales es el señor Raimundo Hernández, quien recuerda que hace tres años atrás, por ejemplo, en su finca, ubicada en Donoso, en costa abajo de Colón, era frecuente, casi todos los días, que llegaran campesinos dispuestos a trabajar en su terreno, atendiendo las siembras y las vacas de su propiedad.
Hoy en día, el panorama es distinto, considera Hernández, debido a que el campesino ya no quiere sembrar sus cultivos, no quiere trabajar en las fincas vecinas. "Ahora esperan cada tres meses el pago de la red de oportunidades, y no hacen más nada", acotó.
Aunque parezca inverosímil, indica este pequeño ganadero, los campesinos ahora van a las tiendas a adquirir el arroz, la ayuda y el plátano, que proviene de la ciudad de Colón, cuando ellos cuentan con tierras para cultivarlo.
En el otro extremo está la señora Presentación Martínez, quien acudía cada tres meses a recibir el dinero de la red de oportunidades para sus cuatro hijos, con el compromiso de que los niños asistan a la escuela y citas médicas al centro de salud.
Para esta mujer campesina, de la comunidad del Papayo, este dinero, en su caso personal, la ayuda mucho a alimentar y educar a sus cuatro hijos, en vista de que su compañero hace cuatro años la abandonó, y le sirve para subsistir.
En materia de formación, la Beca Universal que se entrega sin distingo a los estudiantes -si el mismo ha fracasado o no-, también crea otra discrepancia, considera Agustín Molinar, padre de tres hijos que están en la escuela República de Sudáfrica, en la comunidad de Puerto Escondido.
De acuerdo con Molinar, él tiene una niña de 8 años que tiene buenas calificaciones, pero considera que no existe una motivación para que siga estudiando y saque las mejores notas, porque los compañeros de clase, que fracasan, reciben el mismo apoyo que su pequeña, por lo que opina que la beca, como en su tiempo, debe ser entregada al estudiante que realmente se la merece.
"En mis tiempos el que tenía beca era porque se la había ganado estudiando. Hoy en día hasta el fracasado recibe beca, y no debe ser la idea de ser becado", enfatizó este preocupado padre de familia.