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Suficiente prueba de amor familiar


Cuando una tragedia azota a una familia, generalmente no viene sola. Este es el caso de los señores Vilfrida y Encarnación Zapata, quienes tienen dos hijos discapacitados y el jefe del hogar se encuentra desempleado, pues la empresa para la cual laboraba cerró operaciones desde el mes de julio del pasado año y hasta la fecha no le han cancelado las prestaciones laborales.
La familia Zapata vive en El Porvenir y en su humilde casa, cuando se desayuna no se almuerza o se omite la cena. Hechos que es un reflejo de esa realidad es el fogón que a las 9:30 a.m. del pasado miércoles 14 de junio todavía no se había encendido, pues no había nada que cocinar en él.
De los tres hijos que componen el hogar, dos son discapacitados: Dixa, quien cuenta con 27 años, padece la enfermedad conocida como epilepsia, por la cual sufre constantemente de ataques, los que generan en convulsiones asegura su madre. Cuando se enferma padece por espacio de 8 a diez días.
Vilfrida manifestó que Dixa nunca se ha valido por sí misma y tiene que tomar medicamentos toda su vida, situación que es de suma preocupación para ella, pues la condición por la que están pasando no le permite adquirirlos, ya que son algo costosos y el jefe de la casa desde hace once meses que quedó cesante con el cierre de operaciones de la empresa Carnes Neco, que administraba el matadero municipal de Bugaba.
Comenta la madre de Dixa, que cuando queda sin medicamentos, debe dejar a un lado la vergüenza y pedir entre la vecindad para poder comprarle las pastillas a la joven.
El cuadro de esta familia bugabeña se hace más patético, puesto que Williams, quien a la tierna edad de 12 años confronta problemas de audición, además de padecer de las rodillas, enfermedad que según su madre, los médicos no le han dicho a qué se debe y tiene una hernia umbilical.
Este infante, como todos los niños que presentan este tipo de discapacidad, tiene que asistir al Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), a la cual no asisten, puesto que no tiene nada que comer, y en las pocas veces que ha logrado ir, se desmaya en el salón de clases.
En tanto, Damián, el menor de los hijos de esta familia es el único que no padece alguna enfermedad, pero al igual que su hermanito Williams no asiste regularmente a clases cuando en casa no hay que comer.
Según Vilfrida, gracias a la bondad de su vecina, los niños pudieron asistir a clases este año lectivo, puesto que la precaria situación que atraviesan les impide comprar tanto el uniforme como los útiles escolares necesarios para equipar a sus hijos.
De no haber recibido la ayuda, los niños Damián y William no habrían podido ir a clases, comenta Vilfrida, quien resignada de su suerte dice sentirse sin fuerzas ante las súplicas de sus pequeños cuando le piden algo para comer y no hay.
Indica que el menor aún no comprende el hecho de que en ocasiones no hay alimentos para llevarse un bocado.
En lo que respecta a Dixa, su madre comenta que solamente ingiere alimentos líquidos, los que en ocasiones son proporcionados por los vecinos, quienes se conduelen de la situación que atraviesa la familia.
Agrega que una trabajadora social visita el hogar y aseguraron a la joven, pero una vez quedó cesante su marido, le quitaron el beneficio.
Sin embargo, estas vicisitudes de la vida, lejos de alejar a los miembros de esa familia, los ha acercado más.
SOLICITAN APOYO
Esta humilde familia bugabeña necesita de la ayuda de toda la ciudadanía y de los empresarios en especial, ya que al contratar los servicios del señor Encarnación, la situación de los Zapata cambiará rápidamente.
Además, los niños necesitan educarse para así contar con un futuro mejor. La madre de estas tres criaturas también manifiesta no estar muy bien de salud, pues padece algunas complicaciones que no le permiten tener una vida diferente, además de no poder trabajar en ningún lugar porque tiene que dedicarse a cuidar a sus hijos enfermos, quienes la necesitan.
La familia Zapata espera que los designios de Dios le proporcionen un cambio a sus vidas y poder disfrutar de las bondades que día a día se viven en este paraíso terrenal, en el cual se acentúa cada día más la brecha entre los ricos y pobres.
Recordemos que se siente más placer en dar que en recibir y la familia Zapata necesita de la cooperación de todos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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