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Temen que ocurra otra inundación

Las cuadrillas de Obras Públicas han suspendido el dragado del río.


Rostros de preocupación y temor se reflejaban en las familias de las urbanizaciones de Nuevo Arraiján, afectadas el año pasado por inundaciones y que volvieron a ver en la televisión lo que les aconteció, pero en esta ocasión, a cientos de damnificados por las lluvias en varios sectores de la ciudad capital.
Los residentes sufrieron la catástrofe el pasado 12 de julio del año 2003, dejando la impresionante cifra de 5,866 personas entre damnificadas y afectadas, así como cuantiosas pérdidas materiales, enseres, bienes inmuebles destruidos, que no se han podido recuperar en su totalidad.
Ramón Rivera, presidente de la comisión para los asuntos de la inundaciones en Bello Amor, recordó con tristeza la furia de la naturaleza que arrasó con todo lo que encontró a su paso.
Sostuvo que ya se había pronosticado la posibilidad de que en el sector se registraran inundaciones en esa fecha.
Recordó que en 1994 las constantes crecidas que provocó el desbordamiento del río Aguacate por un torrencial aguacero con tormenta eléctrica, dejaron pérdidas materiales por miles de balboas.
En esa ocasión se logró un acuerdo para el dragado del río y la construcción de un muro de tierra de 1.50 metros alrededor de la urbanización y la donación de los materiales para la junta local, a fin de contar con unas infraestructuras para refugio en caso de crecidas del río Aguacate.
El acuerdo pactado incluía continuar periódicamente con el dragado del río para evitar inundaciones, pero han transcurrieron 11 años y el tema fue olvidado.
Pero lejos de las explicaciones técnicas, muchas familias perdieron todo y poco a poco lograron recuperarse, otras sencillamente decidieron abandonar su viviendas en busca de tierras más seguras.
Así lo afirmó Víctor Del Cid, quien en unas 10 ocasiones ha sufrido las secuelas de inundaciones.
Gladys de Santos mencionó que fue víctima del desastre y que cada vez que llueve siente temor de perder sus pertenencias y en el peor de los casos que el río se lleve a alguna persona.
Ana de Pittí, quien vive en Bello Amor, expresó que lo perdió todo, pero con ayuda ha podido recuperarse.
También aprovechó para advertir que las cuadrillas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) suspendieron el dragado del río.
Mientras que otros hogares prefieren olvidar y evadir el tema.

Las familias no han perdido la fe de que las nuevas autoridades inicien una investigación exhaustiva de lo ocurrido.
También piden que se cumpla con el dragado permanente de los ríos, la designación de una comisión permanente independiente de los intereses de las promotoras y esferas de gobierno.
Asimismo piden que se protejan los bosques de los predios, la construcción de sistemas de alcantarillados y la construcción de diques alrededor de las urbanizaciones propensas a inundaciones en tiempo de época lluviosa.


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171248
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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