Corresponsales (provincias.pa@epasa.com) / -
“Remates”, “Figalis”, “Gangas”, “Ventas de patio”, “Pulgueros”, “Ropa americana” y “Boutiques de medio uso” son algunos de los nombres que se emplean para ubicarlos. Independientemente de cómo los llamen, los locales de venta de ropa y artículos personales y del hogar de poco uso o fuera de temporada, traídos del extranjero, siguen atrayendo a compradores de todas las clases sociales en el interior.
Nimia Jaramillo es veragüense y destina parte de su ingreso mensual a la compra de ropa y otros artículos en estas tiendas. Relata que encuentra piezas de calidad, a precios módicos, para ella, su esposo e hijos.
Está convencida de que la mercancía que adquiere en estos sitios no se diferencia de la que ofrecen los almacenes tradicionales. “He vestido a mis hijos con ropa de estas tiendas y luego no se puede distinguir si la compré en un almacén de ropa americana o de ropa nueva”, afirma, y subraya que solo es su bolsillo el que siente la diferencia.
Agustín Delgado es comprador asiduo en uno de los casi 30 establecimientos de este tipo que hay en Santiago y cuenta que antes a la gente le avergonzaba entrar porque se decía que era para pobres y que la mercancía era defectuosa, fea y vieja, pero eso ha cambiado.
Tiendas en Azuero
En Chitré, el negocio se inició a gran escala hace 15 años, cuando un grupo de visionarios trajo ropa de poco uso de Estados Unidos para venderla en La Arena. Era Yajois, empresa que actualmente tiene más de 10 sucursales incursionando en la importación de ropa, zapatos y otros accesorios desde el extranjero.
Su negocio se divide en tiendas de ropa nueva o de poco uso, y las de baratillo, donde se vende ropa usada o con algunos defectos.
En general, el negocio en la zona ha sido bien aceptado por los consumidores que buscan la oportunidad de adquirir mercancía americana a precios razonables, sin salir de la provincia.
En Las Tablas existen unas cinco tiendas dedicadas a esta actividad. Ognerys Corrales, jefa de personal de estas empresas, señala que la ropa llega en un contenedor y tiene un costo de 36 mil dólares.
En uno de estos contenedores vienen unas 12 mil piezas de ropa y cuando las ventas son buenas, se arriesga a comprar hasta dos contenedores por año.
Según Corrales, la ropa es nueva, pero de temporadas pasadas en Estados Unidos, mientras que otros comercios venden ropa usada en pacas cuyo costo más bajo ronda los $260.
Lo que más se vende son las blusas de damas y los vestidos de fiesta. En tanto que los hombres buscan más las bermudas.
Algunas cifras
En una temporada considerada buena se venden por semana 300 piezas, mientras que normalmente solo entre 150 y 200 por semana, explicó a la comerciante santeña.
Edgar Jiménez, dueño de Ventas Diana en Aguadulce, por su parte, detalla que los precios de pacas en el mercado van de $200 a $450, dependiendo del tipo de artículo o de la calidad de la mercancía. Por ejemplo, la ropa militar y la deportiva son algunas de las más caras. Para la ropa mixta (traen de todo) hay pacas de $200; casi toda usada, de $250 (regular), $300 (muy buena calidad, como nueva) y $360 (la mejor, ropa como nueva, y mucha con etiquetas).
Jiménez coincide en que lo que más se vende son las blusas y suéteres de mujer, luego los vestidos de coctel y para fiesta (noche). Asimismo, los pantalones de trabajo son muy solicitados, y los varones buscan jeans, camisas de buena calidad y marcas, suéteres y “shorts” de marcas Nike Adidas, Hurley Aeropostal, Hollister y similares.
“Tenemos clientes que esperan cada viernes a que ofrezcamos mercancía recién llegada y también a los ocasionales que, por ejemplo, necesitan un traje para una quinceañera, pero que no pueden o no quieren gastar $300 o más en una “boutique” y aquí lo consiguen por una décima de ese precio”, asegura el empresario.
“La mayoría de nuestros clientes son locales, pero tenemos muchos que vienen de la capital y otros lugares”, sentenció.