Jaime Cordero, su madre Julia de 59 años, su hija de 12 años y otros dos niños de 6 y tres años viajaron a Costa Rica a pasar el fin de las vacaciones escolares en casa de un familiar en Golfito, Costa Rica.
Se inicia un rosario de trámites, ya que decidieron hacer la travesía en su vehículo, un microbús Suzuki que ya lleva al servicio de la familia cinco años.
En Panamá hay que pagar el impuesto de circulación, y cualquier multa para que se expida un paz y salvo municipal para iniciar los trámites, es necesario buscar un permiso de salida del país, para lo cual hay que realizar otra serie de trámites. Al llegar a la frontera hay que hacer varias inspecciones, una por aduanas y otra por funcionarios de la DIJ.
Luego de esto, Jaime y la familia pasan al lado tico, se acercan a la ventanilla donde les piden los documentos de viaje y los permisos necesarios para viajar con los niños, con todo esto listo emprenden la travesía a la casa del familiar donde ya eran esperados.
El domingo, Jaime decidió llevar a los niños a pasear y se internan en el territorio costarricense a unos 35 km de la frontera, donde son detenidos en un retén de la policía fronteriza de ese país, que les exigen la documentación.
Jaime la muestra, y los policías le advierten que falta un sello de la aduana de ese país que autorice la entrada al país del Suzuki, con más de cinco años de uso.
Los policías le advierten que serán remitidos a la policía de control fiscal, que los escoltará hasta Paso Canoas donde tendrían que pagar una multa que asciende a 500 dólares.
Le explican que el pago debe hacerse en el banco, el panameño lo realiza y va con la volante.
Pero cuando pensó que las cosas estaban solucionadas, los funcionarios le advierten que no pueden devolverle el auto, le solicitan las llaves y le explican que el vehículo ha sido decomisado por el Gobierno de Costa Rica y que su caso será enviado a una fiscalía donde debe presentarse a dar su descargo.
Jaime se encuentra esperando la cita con la fiscal para determinar los pasos que debe seguir. Le han dicho extraoficialmente que debe pagar unos 12 mil dólares para recobrar un vehículo que tiene cinco años. "Había muchos panameños en la misma situación, no puedo precisar cuántos eran -explicó-. Eso es prueba de que a nadie le explican que debes sacar un paz y salvo", dijo.
El miércoles, moradores en el sector fronterizo de Renacimiento denunciaron la retención en menos de cuatro meses de tres vehículos, entre ellos un bus, los cuales se mantenían dentro de los límites entre ambos países.
El propietario de uno de los vehículos denunció cómo las autoridades de control fiscal de Costa Rica le retuvieron su auto, un Toyota Hilux cuando solo se había desplazado a 150 metros de territorio panameño. Los acuerdos binacionales permiten el desplazamiento a unos 400 metros.
El alcalde de Renacimiento, Diomedes Rodríguez, se manifestó preocupado, por lo que se está dando en el cordón fronterizo.
"Nuestros panameños que tienen vehículos y que utilizan el espacio para dar la vuelta lo decomisan y las son multas por encima de valor, ya hay carros en la aduana de Costa Rica retenidos, si existe un convenio de 400 metros de tolerancia, por qué tenemos que permitir esto", señaló Rodríguez. Se hicieron múltiples llamadas al Ministerio de Hacienda de Costa Rica y se expresó que devolverían la llamada para dar una versión que nunca se dio.
Aduanas
- Panamá conocerá de los casos
- Director General de Aduanas de Panamá, José Gómez, señaló que la norma debe ser pareja para todos, y las autoridades panameñas están anuentes a defender los intereses de los nacionales cumpliendo el debido proceso."Ya hemos tenido quejas de retención de vehículos en Costa Rica con multas muy altas, pedimos a los afectados que pongan una denuncia formal en aduanas para nosotros sustentar el caso con bases a Costa Rica, ténganlo por seguro que estudiaremos cada uno de estos casos para pelear por los derechos de nuestros ciudadanos", señaló el jefe de Aduanas.