Azuero. Con el indescriptible sufrimiento de perder a una de las personas más queridas, administrativos, docentes y estudiantes del colegio José Daniel Crespo de Chitré, al igual que familiares y amigos, sepultaron con honores los restos del estudiante Rubén Darío Espítia, quien luego de varios años de luchar contra la leucemia, entregó su vida al Creador.
"Chiqui", de 17 años, como cariñosamente se le apodaba, cursaba el V año de Bachiller en Ciencias. Los restos del joven fueron recibidos en el plantel en horas de la mañana del martes, escoltado por los estudiantes del batallón, que portaban sus cenizas con suma reverencia, mientras que la banda de música, Alberto López, interpretaba notas sublimes.
El resto de los estudiantes del colegio le hicieron calles de honor y portaban flores, a través de los pasillos. "Rubén amaba tanto su colegio que en una ocasión llegó a comentar que lo mejor que le había pasado era estudiar en el Colegio José Daniel Crespo", manifestó compungido su padre y exdirector del Centro Regional Universitario Tecnológico de Azuero (CRUTA).
Detalló que fue un joven valiente, persistente y responsable, porque a pesar de su enfermedad, pedía que sus tratamientos se llevaran a cabo los sábados para poder acudir a clases los lunes. Los restos de Rubén permanecieron en el altar por espacio de 30 minutos, mientras se realizó un homenaje póstumo, que arrancó lágrimas a los asistentes.
Posteriormente, las cenizas del estudiante recorrieron por última vez los pasillos del plantel y fueron trasladadas a la catedral San Juan Bautista, donde se realizó una misa en su honor. Luego, familiares docentes y amigos de "Chiqui" trasladaron las cenizas al cementerio de la ciudad de Chitré.