Las provincias sureñas de Herrera y Los Santos, que juntas conforman la mayor península de la República de Panamá, conocida como Azuero, presenta un potencial turístico que desde hace mucho tiempo está a la espera de inyecciones económicas, ya sea privada o estatales, que bien podrían despertar ese monstruo adormecido, dándole a la región una riqueza que algunos conocedores de esa materia podrán asegurar supera las áreas de ganadería, agricultura e industria.
En las dos provincias existen lugares hermosos para el turismo, ecoturismo y turismo rural. Se distinguen por sus fiestas patronales de fundación, carnavales y festividades. Ambas tienen varios museos, parques nacionales, zonas protegidas por leyes, artesanías regionales muy diferentes de las demás comunidades.
Podríamos mencionar, además, muchos lugares turísticos de las dos provincias, sin embargo, existen sitios de mayor renombre a nivel nacional e internacional. Ellos son el Parque Nacional Sarigua, en Herrera; y en la provincia de Los Santos, la isla Caña e isla Iguana.
Los Santos está bordeada por playas hermosas de arenas blancas y grandes olas, que sirven para practicar deportes acuáticos.
En tanto, en Herrera, el desierto de Sarigua ha sido evocado por escritores y periodistas, y tiene una superficie de 8 mil hectáreas. Contiene un ecosistema marino de 2,500 hectáreas albinas y 1,500 áreas totalmente sueltas.
Sarigua no es un desierto, es una albina, considerada la más grande del continente americano, según los ecologistas y científicos.
En el parque existe un centro turístico administrado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), los cuales han creado senderos para los turistas que son llevados por guías.
Este sitio ha sido comparado con los desiertos de México y Chile, sin embargo, existe una única diferencia: en Sarigua llueve.
Es común observar gran cantidad de vehículos con estudiantes que vienen de todas las provincias, turistas norteamericanos y europeos que visitan estas áreas. Además, los hoteles de Chitré se atestan de extranjeros, lo que ha aumentado la economía en esa materia.
Algo muy característico es que a pesar de hacer llovido mucho en días pasados, es evidente ver las nubes de polvo que se elevan a kilómetros en el aire, llevando y esparciendo partículas de polvo salitre hasta el Cerro Canajagua en la provincia de Los Santos. En el verano este fenómeno se puede observar fácilmente desde la carretera nacional.
Esta situación preocupa a ganaderos y agricultores, puesto que la salinización de sus propiedades se viene dando a pasos agigantados, destruyendo casi todo lo que antes era verde. Sarigua sigue creciendo cada año.
Según expertos, Sarigua otrora fue una gran extensión territorial, y hace mucho tiempo sirvió de pastoreo, pero el mal manejo de esas tierras lo ha convertido en la gran albina salada.
Hace unos años, una gran extensión de Sarigua se dio por concesión a empresas camaroneras, con leyes que les prohíben destruir el parque. Muchos lo vieron con buenos ojos, sin embargo, los conservacionistas libraron grandes protestas que no lograron solución.
En tanto, los expertos auguraron que las camaroneras en una parte de la albina instalarían los grandes espejos de agua, lo cual detendría la salinización, sin embargo, el desierto crece hacia las áreas verdes de Parita.
Se pudo observar en aquel entonces a las retroexcavadoras que realizaban los trabajos en los estanques para los camarones. Estos sacaban grandes trozos de árboles que parecían pretificados, señal inequívoca que hace miles de años fue un frondoso bosque tropical.
Se dice que el árbol de Guásimo es el más resistente a malos terrenos, por lo que un grupo de conservacionistas en conjunto con escuelas, sembraron 18 mil plantones de esta especie, sin embargo, en menos de 24 horas estaban totalmente calcinados, a pesar de que fue en un mes de junio lluvioso.
Para el conocimiento general, el Parque Nacional de Sarigua fue creado mediante Decreto Ejecutivo No. 72 del 2 de octubre de 1964. Esta fue una aldea agrícola de subsistencia. Los historiadores la señalan como la más antigua de Mesoamérica. Esta posición se debe a la gran cantidad de aridez que hay en su terreno, por los vientos y la gran cantidad de salina por la acción hídrica.
En gran parte el hombre ha sido responsable por la tala indiscriminada, la creación de potreros y las quemas, pero según entendidos, existe la posibilidad de rehabilitar el territorio, puesto que existen plantas o especies de mangles que sirven para las camaroneras en las orillas de sus estanques y así se evita la erosión.