COCLÉ. - Natá.-Desde su fundación como pueblo colonizado, Natá de Los Caballeros siempre fue visto como el lugar propicio para abastecer de alimentos a grandes poblaciones.
Hoy los natariegos celebran 485 años de fundación y entre cuentos, historias y progreso, reflexionan sobre las cosas buenas que han vivido, los tiempos difíciles y los retos que tienen por delante.
Desde que fue destinado para ser el granero de las tropas españolas, este distrito se convirtió en un punto importante para el desarrollo de la economía.
A mitad del siglo pasado fue cuando se empezaron a ver los resultados del trabajo de todo un pueblo cuando la producción de tomates, guandú, y procesamiento de la leche, alcanzaron niveles extraordinarios.
La profesora Ana María Arosemena, quien tiene mucho conocimiento sobre el desarrollo del pueblo, destacó que con estos avances -en los años 50- de inmediato la economía del distrito le dio un giro a la imagen del pueblo.
Resalta que esto fue notorio en el cambio de las residencias, que antes eran de tipo colonial e indígenas.
Sin embargo, todo esto fue decayendo con el paso del tiempo y ya para los primeros años de la década del 90 las producciones merman y muchos tienen que cambiar de forma de trabajo.
Ante el cierre de la compañía tomatera, los productores entran en el negocio de la cebolla, rubro que los lleva a tener cierto éxito, porque Natá es uno de los lugares de mayor producción del país.
Otros apuestan a la siembra de productos no tradicionales para la exportación como el melón y la sandía.
Hay dos grandes empresas generadoras de empleos: el ingenio La Estrella, que se dedica a la producción de azúcar, camarones y alimentos para animales.
La Nestlé que se dedica a las leches enlatadas.
Siendo en el año de 1949, cuando el europeo German Gneagui, en ese entonces administrador de la Nestlé Panamá, fue el propulsor de la primera pasta de tomate nacional, ya que antes el producto se traía de Europa y Norteamérica.
El oro rojo, como se le conocía , comenzó de inmediato a ser producido por los natariegos.
La profesora Arosemena explica que esto le dio un giro a la economía del distrito, lo que fue notorio en el cambio de las residencias que antes eran de tipo colonial e indígenas.
Años después, entre los experimentos del señor Gneagui estuvo la producción del guandú enlatado que comenzó con las plantaciones del rubro, al igual que la papaya y guayaba.
Para 1955, se comenzó a producir el ketchupt, lo que aumentó la demanda del tomate entre los productores hasta que desaparece a inicios de la década del 90, por lo que tienen que cambiar los sembradíos a la cebolla.
El distrito de Natá produce la mayor parte de la cebolla que se consume en el mercado local, mientras tanto la producción del ají, maíz nuevo y tomate se da en menor escala a diferencia de los productos de exportación como la sandía y el melón.
Todos estos avances agrícolas han permitido que el natariego sea dueño de su propia empresa agrícola y no tenga que depender en su totalidad de la empresa pública o privada, señaló Arosemena.
Un pueblo antiguo que se adapta a los cambios
Con el paso del tiempo los campesinos han sabido sacarle provecho al recurso natural.