Los platos improvisados quedaron regados por el piso de tierra, habían cinco cuerpos extendidos, cerca del fogón, sin embargo, Martín y su mujer, Andrea Samaniego recuperaron el conocimiento rápidamente y adoloridos por el corrientazo que sintieron, de inmediato sacudieron los cuerpos de los niños que nunca más respiraron.
El cielo estaba despejado y solo caía una llovizna sobre la pequeña casa, construida con palos y materiales de palma real, cuando ocurrió la desgracia, donde casualmente hace escasos años una señora también falleció a consecuencia de un rayo.
Después de llegar hasta Loma Moracho, algunas unidades policiales de Horconcitos, fueron los primeros en llegar a la escena, a eso de las 12: 00 medianoche del miércoles, luego de haber caminado unas 2 horas en ascenso entre la zona semi montañosa, para verificar la información telefónica que anunció el hecho horas antes.
Cuando llegaron al sitio, ya los cuerpos de los pequeños estaban juntos en el centro del caserón con una manta encima y varias hojas de plátano que los separaba del suelo, ante la mirada de varias personas entre familiares y conocidos.
Aurelio cursaba el sexto grado, Francisca estaba en tercero y Yasibeth estudiaba en el segundo grado de la escuela del lugar, a la cual tenían que caminar por lo menos media hora, todos los días en la mañana.
Cuando llegaron los funcionarios del Ministerio Público, a realizar el levantamiento de los cuerpos, la tristeza y llanto eran evidente entre la multitud, en la cual habían varios educadores del sector que conocieron a los niños.
Los cadáveres tuvieron que ser cargados en hamacas por varias horas, hasta llegar al punto donde se encontraba el vehículo que se encarga del traslado de los cuerpos a la morgue del antiguo hospital Obaldía en la ciudad de David.
Posteriormente Los tres cuerpos fueron llevados en unas cajas de madera que donó la Gobernación de Chiriquí, que además asignó un vehículo para el traslado de los cadáveres hacia Cerro Viejo, distrito de Besigó en la comarca Ngobe Buglé.
Por la demora que ya tienen los cuerpos desde el día en que fallecieron se espera que hoy a primeras horas de la mañana los mismos sean enterrados en el cementerio de la comunidad.
La gobernación de la provincia de Chiriquí, donó las tres cajas y el transporte para trasladar los cuerpos de los niños a su lugar de origen en Cerro Viejo, distrito de Besigó.
El entierro de los tres menores será hoy a tempranas horas de la mañana, en el Cementerio de la comunidad, a donde asistirán las personas del lugar y sus compañeros de clases.
La familia de los niños fallecidos es de extrema pobreza, por lo que el gobierno, envió bolsas de comida y prometió hacer estudio del pequeño caserón, a través del MIVI, para una posible respuesta habitacional.
García indicó que con la construcción de casas, se expone a la leishmaniasis a los niños menores de cinco años.
Insistió en que, a la hora de ir a los bosques, se debe utilizar camisas manga larga, al igual que pantalones largos, además de usar repelente en las áreas del cuerpo que quedan expuestas.
Alegó que todos los puesto de salud en Panamá Oeste cuentan con asistentes médicos, que están en capacidad de reconocer la enfermedad y manejarla, e inclusive calcular la dosis necesaria para cada persona.