Los derrumbes que se han registrado en los últimos meses mantienen preocupados tanto al Ministerio de Obras Públicas como a la empresa Petroterminal de Panamá, pues se requiere iniciar el mantenimiento correspondiente antes que haya mayores dificultades que provoquen su cierre temporal. Luis Fernando Lombardo, director regional del Ministerio de Obras Públicas, explicó que parte de la causa de los derrumbes que se están produciendo en la carretera Chiriquí - Bocas es la falta de mantenimiento.
Se trata de una vía montañosa que tiene cortes y rellenos muy altos, donde algunos alcanzan entre 80 a 100 metros, agregó.
"No se han estabilizado los taludes y con la erosión a través de los años y la cantidad de agua que ha seguido cayendo en el sector es lo que provoca los derrumbes de alta envergadura", dijo. De acuerdo con información proporcionada por el MOP, en los últimos meses se han registrado derrumbes que alcanzaron cerca de 300 mil metros cúbicos de material en diferentes sectores a lo largo de este trayecto.
En el último derrumbe registrado en el kilómetro 66, el sedimento atrapó el tractor y dejó sepultado al operador, pero gracias a Dios lograron rescatarlo inmediatamente con el personal de Petroterminal que estaba en el lugar.
En el mes de noviembre el problema se presentó en la Quijada del Diablo y ahora se ha acentuado en otros puntos, mientras continúa lloviendo en las partes altas de la cordillera.
Oscar López, gerente de PTP, aseguró que los costos de mantenimiento de la vía ascienden a B/.1 millón anual, pero aunado a éste se tienen que hacer altas inversiones para estabilizar las áreas críticas.
El problema es que la carretera tiene una zona crítica que requiere de una inversión significativa para mantenerla abierta, por el hecho de ser una ruta montañosa y por las fallas geológicas que se mantienen en la cordillera.
Petroterminal confirmó que cuentan con un estudio que lo presentarán al MOP y con esa evaluación van a tratar de definir las inversiones futuras para esta carretera.